domingo, 9 de mayo de 2010

Acuérdate de vivir.

Me gustaría tener las palabras adecuadas para pintaros y describiros lo que viví ayer, pero se me han quedado cortas. Palacio de Congresos de Valencia, Ismael Serrano, hora de comienzo: 21:00. Comienzo... ¿de qué? La verdad es que no tengo claro. 3 horas, sí, pero...¿un concierto? Estábamos todos sentados, y podían pasar tranquilamente 5 o 6 minutos entre una canción y la siguiente, aunque otras fueran enlazadas. ¿Un teatro? Sí, eso también. Un bloque de vecinos de una ciudad cualquiera, historias que se van conectando. Alimento para el alma, de eso estoy seguro. Cada vez que me descuidaba se me quería salir el corazón del pecho. Y por la cantidad de voces rotas que se unían a las canciones, estoy seguro de que no era el único. La gente, sobre todo mujeres, cantaba con timidez. Como si por elevar un poquito más la voz se fuese a romper el encantamiento.

Historias y canciones, inseparables unas de otras. La anciana mujer recordando la huída, aquella vez que la llevó a ver el mar. La extraña pareja de los del sexto piso; el parado y todo lo que podría ser si le dejaran. El vértigo de recordar tu tierra y tus amigos y los recuerdos de esa mujer que esperar volver a encontrar(y yo, como un idiota, conteniendo el aliento por si esta vez cambiaba el final de la canción).

Pedíamos que se callase el ruído, le dábamos un regalo de un primer cumpleaños a un bebé mientras aprendíamos ya  de él, y soñábamos con romper el espejismo, ese que no te deja saber si estás vivo, por mucho que creas que estás cuerdo.


Y al final, como no podía ser de otra forma, Sucede que a veces, Caperucita, Dulce y tierna historia de amor y Papá cuéntame otra vez. Yo dije ya en una ocasión que no soy partidario de mezclar política con música, pero lo de ayer lo sentí distinto. No era una adoctrinación ni una charla barata para animar al personal, era protestar en estado puro, y eso los cantautores lo llevan en la sangre. Me resistí a levantar el puño, pero todos compartimos parte de la rabia de Ismael con "El bando vencido".

Acabado el sueño, las luces encendidas, aplausos y cae el telón. Nos veremos de nuevo.



Si se callase el ruído, 

oirías la lluvia caer 

limpiando la ciudad de espectros;

te oiría hablar en sueños 

y abriría las ventanas. 

Si se callase el ruido,

quizás podríamos hablar

y soplar sobre las heridas, 

quizás entenderías

que aún nos queda esperanza.

2 comentarios:

  1. Os propongo, a los que no conozcáis a este hombre, que escuchéis dos o tres de las canciones que he puesto, da igual cuáles. Si no os gustan o no os hacen sentir nada, os devuelvo vuestro dinero! =P

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  2. Buena descripción :)
    Yo fui con Paula a Alicante y salimos las dos que no nos creíamos lo que acabábamos de ver. Fue precioso, la verdad. Con toques de amor, humor, protesta, esperanza... Lo recuerdo y se me pone la piel de gallina U^^

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Di "amigo" y entra