lunes, 30 de junio de 2014

Brújula moral (II) / Tentaciones

Las tentaciones no son tan malas. De entrada, vienen definidas: por definición está mal seguirlas. Así que si eres una persona de fuertes convicciones morales, sabes que tienes que rechazarlas. Y si te autodefines como alma libre, sabes que estás obligado a caer.

El problema viene con lo que no está bien, ni mal. Cuando no hay brújula moral, no hay definiciones. No te guías por la moral cristiana ni por el carpe diem eterno. Es difícil resistirse a algo cuando crees menos, cuando no hay nadie que te juzgue o te importe que lo haga, cuando no hay recompensa por aguantar. Cuando las personas que dolerías llevan los mismos muertos en el armario, cuando todo el mundo se comporta igual y no sabes siquiera por qué deberías ser diferente. ¿Qué ganas?

A pesar de eso crees que tienes que seguir, pero ya no sabes ni por qué... ¿y cómo resiste uno ahí?

Hace casi dos años escribía la primera parte. Creo que una de las mejores cosas que tiene el blog es poder comparar este tipo de ideas a lo largo de los años

sábado, 28 de junio de 2014

3:26

Me impones silencio y yo observo de reojo el buzón por si llegaran cartas del otoño. Pero día a día sigue vacío y me acostumbro. Comienzo a colocar tablones de madera en mi casa de hierba y paja. Primero la puerta y después las paredes. Espero inconscientemente que vuelvas a tocarme el hombro antes de que termine de construirla, pero me propongo que no lo hagas y ya voy pensando en las piedras.

sábado, 21 de junio de 2014

Mañana porteña en Madrid

Y me parece oír un dulce tango
y no sé si eres vos o si sos tú
entre el yira o tal vez la última curda
tenés el corazón mirando al sur 



 

Cada mañana nos toca leer
nuevas leyes contra el viajero que llega.
Entonces pienso en él, ruego a los dioses
que guarden su camino y lo protejan 


 

jueves, 19 de junio de 2014

Un momento

- Dime un momento. El que más te haya gustado.
- ¿Nuestro?
- No, con otro
- Pues hubo uno que...
- (plack)
- Ay! La noche del balcón, la primera, cuando me tumbé sobre ti. ¿Y tú?
- La noche del mirador. Y cuando fuímos y nos perdimos, que era todo montaña...
- Es verdad. Ese me gustó mucho. La calle Canadá. Cuando me dijiste que yo para ti era importante.

Despertares, cafés, bailes, caras de felicidad, cháchara, dos besos y hasta una cobra. 



Buen vuelo