
Y es que voy a contracorriente con esto de los exámenes. Hay quien se asusta, quien está nervioso, quien reza porque no llegue el momento... Yo estoy inquieto, sí, pero el principal sentimiento es de impaciencia. Quiero que llegue ya el momento de enfrentarme al examen, de ver qué trampas ha maquinado el profesor para nosotros, y cómo voy a superarlas. Con tantas horas empleadas estudiando, ahora solo quiero demostrar que han valido la pena.
Hay una canción/poesía que me encanta y de la que me acuerdo en estos momentos, extraída de uno de los libros que me encantaban de pequeño (Saga de la Dragonlance, fantasía épica), que dice así:
Bajo las montañas, del hacha la esencia
brota de las cenizas, del alma, de un fuego apagado.
Templado su astil, anuncia su presencia,
pues las montañas el hálito de la guerra han
fraguado.
El corazón del soldado domina y anima
la acción.
Vuelve glorioso,
o sobre el blasón.
Mañana el primero ^^


