viernes, 2 de noviembre de 2012

00:03

Después de darle vueltas un rato a los problemas, a veces surge una vocecilla que al escucharla consigue que se te comprima el pecho. Sabes entonces que has dado con la razón real, el punto común a todo.

Te lo mereces.

O, como decía una pintada en un muro: "Estar solo no es casualidad".

1 comentario:

Di "amigo" y entra