miércoles, 2 de mayo de 2012

Draig fenyw

Esta es una historia de una traición de las posibilidades. De encontrarte en el camino a alguien adecuado, quizás hasta el lugar correcto, pero que falle el momento temporal. La sincronía se ha puesto en marcha, los pequeños cruces de caminos están ahí  pero el grande y burdo monstruo de las "circunstancias" se ha plantado en medio. Ése que puede con todo.
  
Me ocurrió una de esas cosas que te dejan con el corazón aturdido, preguntándose qué ha pasado. Qué era eso que ha visto por un momento y por qué está fuera de su alcance. Esas ocasiones en que la fuerza de la otra persona viene acompañada con la certeza de la imposibilidad. No duele porque quizás no nace y entonces empieza un camino extraño. Supongo que lo bueno de no tener destino es que no puedes perderte ni equivocarte. Te dejas llevar sin preocuparte y paso a paso.

Ella. Era... mitad belga y mitad vietnamita. Quizá suene a combinación extraña, pero viendo la mezcla de unos rasgos suaves con ojos grandes color coca-cola, labios generosos y pelo largo y moreno, uno se alegra de la interculturalidad si produce resultados como ella. Médica y dibujante, un dragón y un gato en la misma persona. Y quién sabe qué otras combinaciones atesoraría. Le busqué una canción pero, ya ves, creo que seguía su propia melodía.


Su lengua materna era el francés. Aunque conmigo usaba el inglés o intentos de castellano, hablaba francés con el resto de personas con las que la ví relacionarse. Yo asistía a la conversación, y hacía como que prestaba atención a ver si podía distinguir alguna palabra. La verdad es que descubrí que cuando no tienes que preocuparte por tomar parte y puedes desconectar del todo, te sobra tiempo para centrarte completamente en el sonido de la voz, el tono, el timbre, las expresiones. Tienes la excusa perfecta para irte a la luna contemplando a alguien y que nadie note nada.

Ella me enseña que el significado de la química no es jugar al gato y ratón. Es... mirarme sin decir nada. Y si te miro a cambio, aguantas hasta que te ríes y la habitación se ilumina un poco más. Química es hacer muecas, reír, verme un poco aparte y acercarte a hablar. Hablar mucho o a veces estar en silencio sin que importe, dar patadas en el culo a forma de saludo o los buenos días amagando un salto sobre la cama. En un beso de despedida en la mejilla, poniendo morros de pez, en una expresión de fastidio cuando el adiós se adelanta, en desear que algo, aunque fuese la más mínima pieza, fuera un poco distinto. Es no saber dónde mirar mientras dices adios y se te acaban las palabras. This wasn't supposed to be like this.

Entonces un día y miles de kilómetros más tarde, uno se despierta en su cama, bajo el cielo de otra ciudad y duda, piensa si no habrá sido un sueño. Es cierto que recuerdas y ella se entremezcla con todas las imágenes, la mirada fija o la risa o simplemente el estar cerca. Pero está tan lejos y todo sigue.

4 comentarios:

  1. Precioso!!!
    Quién pudiera escribir así! Cautivas ;)

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  2. " Son muchos los mundos, pero todos comparten el mismo cielo."


    (even if the crappy grey clouds often veil the blue sky here xD )

    ;p

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  3. :) Nah, they had they charm, at their own way... I shall go back one day to see them again :P

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Di "amigo" y entra