Me acabo de dar cuenta de uno de los motivos por los que escribo. Al hacerlo, he podido dar forma, explicar después de mucho tiempo algo que percibía pero no terminaba de entender.
Escribir es, ahora lo veo, alimento para el alma que puedo proporcionarme a mí mismo. Como autoconsumo. Libre de consecuencias negativas, sano, saludable y, sobre todo, independiente. Al escribir puedo emular o recordar lo que no tengo, afianzar lo que sí. Y aquello que siempre requiere esfuerzo o riesgo, que solo llega en determinados momentos, puedo dibujarlo- aunque sea atenuado- en cualquier momento al alcance de mi mano sin consecuencias negativas. Una vez definí uno de esos aspectos como "estar enamorado de nadie". Ahora me he acercado un poco más a la comprensión, aunque en cierto modo es eso.
Escribir es trascender. Situarse en la misma cota de altura que proporciona el amor o la amistad, la música, la pintura, la poesía. Escribo y me siento mejor, mejor anímicamente y mejor persona. Son mis alas.
Por eso lo protejo tanto, por eso nunca he dejado, a ningún precio, que nadie estropeara el blog, lo usara como arma o usarlo yo por interés. Es de lo poco de mí mismo de lo que no dudo que contiene valor, lo tengo que cuidar. No hace mucho que me felicitaron por mi constancia, cuando en realidad es algo que no me exige, me da. Para mantenerlo no necesito constancia. Va conmigo, es parte de mí.
domingo, 26 de julio de 2015
sábado, 25 de julio de 2015
Caja 3
Princesa, acude a caja tres. Estas bolsas no se llenan solas. Después, a cargar palés, arremángate los vaqueros no te los vayas a pisar. Así se desgastan las manos que tendrían que estar acariciando la pluma o la tecla. Así se desgastan las horas.
Cinco años ya, pasillos blancos arriba y abajo, sonrisa obligatoria, voluntarias siempre que se puede, desechables cuando no. Una mente libre, un albatros de huesos ligeros, arrastrando las gigantescas alas por el suelo, por cumplir con la Realidad. Cansada, vuelta a casa, tu casa. Una película, dormir poco y vuelta a empezar.
Y, aunque nunca has abandonado la ilusión, temo que te rindas, que un día bajes la bandera. Que ganen los grises. Que la camisa blanca y a rayas pueda contigo, con tus pantalones de pijama de flores, tu mandala en la espalda. Que las alas se caigan y se marchiten, que te olvides de que tu lugar está ahí arriba, trayendo buena suerte a los barcos, no entrampada en el puerto de donde nunca se vuelve a partir. Temo que te rindas, te fundas, te desvanezcas y el mundo te pierda para ganar una gris más.
No dejes que ocurra.
Cinco años ya, pasillos blancos arriba y abajo, sonrisa obligatoria, voluntarias siempre que se puede, desechables cuando no. Una mente libre, un albatros de huesos ligeros, arrastrando las gigantescas alas por el suelo, por cumplir con la Realidad. Cansada, vuelta a casa, tu casa. Una película, dormir poco y vuelta a empezar.
Y, aunque nunca has abandonado la ilusión, temo que te rindas, que un día bajes la bandera. Que ganen los grises. Que la camisa blanca y a rayas pueda contigo, con tus pantalones de pijama de flores, tu mandala en la espalda. Que las alas se caigan y se marchiten, que te olvides de que tu lugar está ahí arriba, trayendo buena suerte a los barcos, no entrampada en el puerto de donde nunca se vuelve a partir. Temo que te rindas, te fundas, te desvanezcas y el mundo te pierda para ganar una gris más.
No dejes que ocurra.
domingo, 12 de julio de 2015
Nunca se para
No he parado de crecer, de aprender.
A zancadas y traspiés,
a versos presos, a raíles (oxidados).
Buscando lecciones donde sea, explicaciones,
reuniendo una caja de brújulas rotas para marcar el camino.
Ninguna apunta al norte.
Me he seguido validando contra las personas
que son como faros
(aunque brillen con brillo prestado).
Me queda ya poco para terminar.
Un día, pronto, llegará la última
estación, el fin del trayecto para mí.
- no te asustes, soy de punto y coma - .
Terminaré este semi-poema, lanzaré el último
verso libre de vuelta a la existencia.
Sin raíces, sin normas, sin aprender más.
Un día terminaré de crecer y empezará, por fin,
el resto de mi vida.
A zancadas y traspiés,
a versos presos, a raíles (oxidados).
Buscando lecciones donde sea, explicaciones,
reuniendo una caja de brújulas rotas para marcar el camino.
Ninguna apunta al norte.
Me he seguido validando contra las personas
que son como faros
(aunque brillen con brillo prestado).
Me queda ya poco para terminar.
Un día, pronto, llegará la última
estación, el fin del trayecto para mí.
- no te asustes, soy de punto y coma - .
Terminaré este semi-poema, lanzaré el último
verso libre de vuelta a la existencia.
Sin raíces, sin normas, sin aprender más.
Un día terminaré de crecer y empezará, por fin,
el resto de mi vida.
sábado, 11 de julio de 2015
What if the one that got away...
Sometimes you promise someone forever but it doesn’t work out that way.
I honestly don't know. She meant the
world to me then. She hurt me, left me, and destroyed me. But I loved
her through it all. I still wish I never had to say "my ex wife/my first
wife". I never wanted that. She has since apologized for the treatment,
we've forgiven one another. But I still don't know, it's been 4+ years.
I remarried a year ago. We are happy, have a good life going. My first
marriage was rough, but all I ever wanted in the first place, was to be
with her forever. I don't know.
viernes, 3 de julio de 2015
Al otro lado del lago
Y... me voy, al otro lado del lago, durante unos días. Hay que quemar lo
que no ardió en San Juan. Está siendo un año muy bueno (gracias a
todos), así que permitidme un salto de esos que te evitan terminar de
tropezar. Mañana, sentado en una playa a cientos de kilómetros de
cualquier persona conocida, me reorganizaré la mochila. A la vuelta, más
y mejor
viernes, 26 de junio de 2015
Conejeando
[Junio 2015] Hop, hop. Saltito. Hop. Soy un conejo feliz y contento, disfrutando de mi conejería. Hop. Hop. Me gusta ver los coches pasar por la autopista y los trenes por las vías. A veces corro junto a ellos un rato, pero los coches son coches y los conejos son conejos
Oh dios, oh dios, voy a morir. Maldigo mis impulsos de ADN. Pero valdrá la pena, lo bueno por lo malo. Espero que no duela mucho. Ah, va a doler mucho.
Oh dios, oh dios, voy a morir. Maldigo mis impulsos de ADN. Pero valdrá la pena, lo bueno por lo malo. Espero que no duela mucho. Ah, va a doler mucho.
miércoles, 24 de junio de 2015
Contacto visual // Bachata (II)
[Junio 2015, inacabado]
Me dijo aquel hombre que yo evitaba mirar a los ojos a las personas. Y añadió lo que me hizo pasar del ser consciente del defecto a querer arreglarlo: "si no miras a las personas cuando hablas te pierdes sus reacciones, te pierdes información".
Si ayer no te hubiera mirado en cada lance me hubiera perdido el brillo - el alcohol y la alegría de bailar, imagino - fijos en cada paso, o tu expresión al encontrarnos. Me hubiera perdido la información, lo que quizás imaginé que transmitías. Me hubiera perdido el efecto que tuvo en mí, de buscar tus ojos a cada encuentro, volatilizar la timidez para poder repetir solo una vez más.
Ahora te miro cuando hablo. Aunque me cueste concentrarme más y a veces pierda el hilo. Si un día necesito ganar una conversación, tendré que cerrar fuerte los ojos o no podré hacer nada. Me despisto, me disperso, pero lo merece si te veo contenta, si sonríes, si sé que algo de lo que he dicho te ha gustado, si veo que quizás - como siempre, solo quizás - haya algo de vuelta.
En ese momento te da igual que esté la pista vacía y el resto de la fiesta esté contemplando el baile, más que torpe, que son las 5 de la mañana y lleves varios días sin dormir bien; que casi no conozcas a tu pareja y que probablemente no tengáis más en común que el bailar, que no sea lo apropiado. Te coges, la añades, capturas la música y lo encajas todo en un momento; te tamborilea el pecho a la clave y ya no es repetir pasos o la pose perfecta, es cruzar con trazos todo el suelo. Acaba la canción y un "gracias" simultáneo
viernes, 19 de junio de 2015
Aún
Leí o escuché decir una vez que la adolescencia es una etapa difícil porque uno se está definiendo y buscando a sí mismo. ¿Eso implica que con veintilargos se ha parado? ¿Que ya te conoces y tienes tu brújula definida? ¿Que estás en paz por que tienes una decisión que tomar en cada encrucijada, unos principios para vértelas con el mundo? Una forma de decir "soy como soy y esto es lo que funciona para mí".
No creo. Yo todavía me sigo buscando. No sé cual es mi camino. Ahora entiendo una o dos cosas sobre cómo soy, sobre lo que quiero y no quiero pero mis certezas se acaban ahí.
Por ejemplo.
Entiendo que soy libre, que quiero serlo. Que jamás voy a hacer o dejar de hacer algo que me parece correcto sólo por doblegarme.
Que mi ética es mía, que si no hago algo que pienso que está mal pero cuyos resultados me beneficiarían es porque realmente no me beneficiarían. No saldría ganando. Porque tendría que vivir conmigo mismo y no quiero ser esa clase de persona. Me quiero y me aprecio y no voy a destruir eso por un "error".
Me garantizo que nunca voy a limitar la libertad de otra persona. Que nada vale lo que no te han ofrecido por propia voluntad. Que aunque hay cambios y amoldes por un beneficio mutuo, en la mayoría de los casos se trata de un "o lo tomas o lo dejas". Si no sé querer a alguien por lo que es, mejor sigo buscando.
Creo firmemente que el daño no se justifica. No es una consecuencia obligatoria de las relaciones interpersonales, por mucho que se extienda que sí. Aguantaré los golpes que haga falta por alguien que me importa, pero no de alguien que me importa. El que golpea no se merece estar ahí.
Entiendo que tengo mi equipaje y mis irracionalidades. Yo también sufro de secuestros emocionales - si hasta le he puesto nombre al demonio que a veces se me lleva. Me debo controlarlo hasta el límite de mis posibilidades y algo más.
Entiendo, como digo, una o dos cosas sobre cómo soy, sobre lo que quiero y no quiero.
Pero sigo sin saber.
Hasta dónde se pelea por alguien que se va. Hasta dónde se perdona si la balanza está desbalanceada. No sé ver hacia qué lado se desbalancea - la viga en el ojo propio o en el ajeno. No sé aún cuándo actuar, cuándo parar, cuándo empezar. No sé si fue culpa mía, de la otra persona o de nadie. No sé si ya estoy preparado. No veo el final del camino, no sé qué voy a hacer en uno, cinco, diez años. Y aunque me he vuelto excesivamente bueno en no disminuir el paso - "tú es que todo lo tienes claro" - mi casa de ventanas rotas y madera agrietada sigue sin tener terminados los cimientos. Aún.
No creo. Yo todavía me sigo buscando. No sé cual es mi camino. Ahora entiendo una o dos cosas sobre cómo soy, sobre lo que quiero y no quiero pero mis certezas se acaban ahí.
Por ejemplo.
Entiendo que soy libre, que quiero serlo. Que jamás voy a hacer o dejar de hacer algo que me parece correcto sólo por doblegarme.
Que mi ética es mía, que si no hago algo que pienso que está mal pero cuyos resultados me beneficiarían es porque realmente no me beneficiarían. No saldría ganando. Porque tendría que vivir conmigo mismo y no quiero ser esa clase de persona. Me quiero y me aprecio y no voy a destruir eso por un "error".
Me garantizo que nunca voy a limitar la libertad de otra persona. Que nada vale lo que no te han ofrecido por propia voluntad. Que aunque hay cambios y amoldes por un beneficio mutuo, en la mayoría de los casos se trata de un "o lo tomas o lo dejas". Si no sé querer a alguien por lo que es, mejor sigo buscando.
Creo firmemente que el daño no se justifica. No es una consecuencia obligatoria de las relaciones interpersonales, por mucho que se extienda que sí. Aguantaré los golpes que haga falta por alguien que me importa, pero no de alguien que me importa. El que golpea no se merece estar ahí.
Entiendo que tengo mi equipaje y mis irracionalidades. Yo también sufro de secuestros emocionales - si hasta le he puesto nombre al demonio que a veces se me lleva. Me debo controlarlo hasta el límite de mis posibilidades y algo más.
Entiendo, como digo, una o dos cosas sobre cómo soy, sobre lo que quiero y no quiero.
Pero sigo sin saber.
Hasta dónde se pelea por alguien que se va. Hasta dónde se perdona si la balanza está desbalanceada. No sé ver hacia qué lado se desbalancea - la viga en el ojo propio o en el ajeno. No sé aún cuándo actuar, cuándo parar, cuándo empezar. No sé si fue culpa mía, de la otra persona o de nadie. No sé si ya estoy preparado. No veo el final del camino, no sé qué voy a hacer en uno, cinco, diez años. Y aunque me he vuelto excesivamente bueno en no disminuir el paso - "tú es que todo lo tienes claro" - mi casa de ventanas rotas y madera agrietada sigue sin tener terminados los cimientos. Aún.
miércoles, 3 de junio de 2015
Los Secretos - Ponte en la fila
Nubes negras a mi alrededor
y en mi vida el sol no brilla.
Si has venido a ponerme peor,
ponte en la fila.
Lo que dije te enloqueció,
no pareces ser la misma.
Si rompiste mi corazón,
ponte en la fila.
No tiene final, no veo el final
tan largo fue el dolor.
Y en la fila tienes que esperar,
para estar mejor.
Lo que hago siempre está mal,
eso es lo que tu opinas.
Aunque el mundo ha pasado ya,
ponte en la fila.
No, no tiene final, no veo el final
tan largo fue el dolor.
Y en la fila tienes que esperar,
para estar mejor.
Nubes negras a mi alrededor
y en mi vida el sol no brilla.
Si has venido a ponerme peor,
ponte en la fila.
Nunca quise hacerte sufrir,
tampoco amargar tu vida
Si con la culpa me quieres cubrir,
ponte en la fila.
Si esas lágrimas son para mí,
ponte en la fila.
sábado, 23 de mayo de 2015
2:34
- Soy inoc...
A Jynx aún le humea el cañón de la pistola cuando se la guarda, bien visible, en el cinto.
- ¿Otra vez?
- Párame cuando quieras.
A Jynx aún le humea el cañón de la pistola cuando se la guarda, bien visible, en el cinto.
- ¿Otra vez?
- Párame cuando quieras.
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