miércoles, 24 de junio de 2015

Contacto visual // Bachata (II)


[Junio 2015, inacabado] 

Me dijo aquel hombre que yo evitaba mirar a los ojos a las personas. Y añadió lo que me hizo pasar del ser consciente del defecto a querer arreglarlo: "si no miras a las personas cuando hablas te pierdes sus reacciones, te pierdes información".

Si ayer no te hubiera mirado en cada lance me hubiera perdido el brillo - el alcohol y la alegría de bailar, imagino - fijos en cada paso, o tu expresión al encontrarnos. Me hubiera perdido la información, lo que quizás imaginé que transmitías. Me hubiera perdido el efecto que tuvo en mí, de buscar tus ojos a cada encuentro, volatilizar la timidez para poder repetir solo una vez más.

Ahora te miro cuando hablo. Aunque me cueste concentrarme más y a veces pierda el hilo. Si un día necesito ganar una conversación, tendré que cerrar fuerte los ojos o no podré hacer nada. Me despisto, me disperso, pero lo merece si te veo contenta, si sonríes, si sé que algo de lo que he dicho te ha gustado, si veo que quizás - como siempre, solo quizás - haya algo de vuelta.






















En ese momento te da igual que esté la pista vacía y el resto de la fiesta esté contemplando el baile, más que torpe, que son las 5 de la mañana y lleves varios días sin dormir bien; que casi no conozcas a tu pareja y que probablemente no tengáis más en común que el bailar, que no sea lo apropiado. Te coges, la añades, capturas la música y lo encajas todo en un momento; te tamborilea el pecho a la clave y ya no es repetir pasos o la pose perfecta, es cruzar con trazos todo el suelo. Acaba la canción y un "gracias" simultáneo

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