miércoles, 20 de agosto de 2014

De nuevo

Es curioso. Pasamos del "Cuánto daño te han hecho, espero que sanes, no puedes desconfiar de todo" al "lo siento si te he fallado, pero tú elegiste confiar en mí, tenías las expectativas demasiado altas". Me reiría por no llorar, pero la verdad es que en el fondo no tiene ninguna gracia. El mundo está loco. La confianza y la sinceridad son valores que todo el mundo dice tener y considerar indispensables, hasta que dejan de serlo. Nadie comprende que la confianza es absolutamente bidireccional y nos dolemos por mentiras que hemos contado mil veces. El que a hierro mata, a hierro muere, ¿es tan difícil de entender? Supongo que sí o todo el mundo estudiaría, seria fiel y haría deporte.

No se trata de desgajar tu vida y exponerla. No airees el cuarto si no quieres mostrar que no has limpiado la ropa sucia, que hay dinero bajo el colchón. No hace falta. Se honesto, cierra la ventana. Di "no quiero que miréis, es mi vida y acepto no mirar en las vuestras". En vez de eso la dejamos entornada y queremos que las ajenas nos las abran de par en par.

Es triste. Mas triste aun si pudiéramos sacar estadísticas. No es como el orgullo o la agresividad, que hay quien sí y hay quien no, o quien lo es en grado tan pequeño (¿agresividad blanca?) que da igual. No, ojalá. Es que todo el mundo miente y simplemente la pregunta es en qué. Quedan los locos, los radicales, los que lo ven o blanco o negro y sostienen que una mentira basta, que si quieres no debes engañar. Y quedan los pocos honestos que admiten no ser honestos. Esos me caen bien. Al menos sabes lo que esperar. Y esa tía sera una zorra y ese tío sera un cabrón, pero ahí los tienes admitiéndolo  sin victimismos ni medias tintas. Mucho mas daño hacen los que sí pero no.

Me niego, me niego a jugar. Aunque me fallen todas las piezas. Seguiré confiando de entrada en cada amigo, cada pareja, tan alto como pueda, pues la desconfianza se replica muy fácilmente. Y sin excusas. No me voy a desalentar por muchos fallos y piedras. No voy a ceder para que así el resto pueda sentirse excusado.

Que os zurzan. A todos. Literalmente. No soy yo el que está roto, deshilachado, descosido. Sois todos vosotros. Y lo peor es que probablemente nunca lo sabréis.

1 comentario:

  1. Va usted a conseguir que me sonroje.

    He pasado por aquí un par de veces a leer las últimas entradas...te recetaré algo que un día alguien me dijo: tiempo, soledad y abstinencia.

    Como cualquier trilogía puede experimentar mutaciones.

    Un abrazo

    ResponderEliminar

Di "amigo" y entra