martes, 29 de enero de 2019

Y se hizo de día

[Marzo 2015] Y se hizo de día y, como suele pasar en estos casos, al alba éramos dos desconocidos

Dos historias diferentes brotan ahora en el espejo. La una, la del corazón de mimbre, el origen real, el de las cosas como tienen que pasar. Realidades de asfalto, traumas, desengaños y despechos, calentones y arrepentimientos. La otra, la del cuarto sin ventanas, o con una ventana a otro lugar. Sueños de significado, ganas, curiosidad sin miedo, sentimiento de hacer lo que está bien aunque no sea lo correcto.

Yo escojo la mía, con los bolsillos rotos, con semillas de promesas desperdigadas por la tierra. Con tiempo a raudales hasta el principio del salto. Intentar explicarte mis consecuencias, como si fueran a importar, en uno y otro caso. Cierto que esta vez pudiera ser diferente, viendo que cada hoja de coraza caía y se perdía en los estanques gemelos. 

Intuyo que te veré acercarte despojado de las pocas cubiertas que uso en el día a día. O será el corazón de mimbre viéndote irte sonriendo con lo puesto.

El tiempo dirá.

martes, 4 de diciembre de 2018

Área

[Marzo 2017] Hay una bandada de pajarillos al otro lado del cristal. Pajarillos de patas finas, alas ligeras, alma en crecimiento y huesos de aire.. Desequilibrios, inseguridades, desesperacion por conectar como el resto de los mortales. Quizás dentro del cristal encuentran su libertad. Aunque hay uno... Hay uno que aletea más despacio.
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Si por un momento se calman - casi - las mareas, ¿qué escribes? ¿Qué eres cuando no hay ruido? Me veo en medio del camino no tomado, fuerte y pleno de dentro a fuera, equilibrado, no un amalgama de enseñanzas, barreras, rotos y cosidos. Viviendo con la coraza.  Siempre alerta. Trascendiendo solo al escapar, clavandome un boligrafo para respirar. Poniendome el traje de baile, las zapatillas ligeras y tratando desesperadamente de ser algo más. No quiero fingir más, no puedo saltar al otro lado, no puedo renunciar a los momentos donde rozo la velocidad de escape.

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Hoy tengo bloqueo. Cielo nublado, pero no llueve. Las ideas que quería desarrollar no me dicen nada y no quiero escribir por escribir. Pongo el móvil bocabajo, “si no estás aquí, no hagas ruido”. No tengo música tampoco. Toc, toc, toc, tamborileo. Sonrío. Ahora sí. Será el café que ha hecho efecto. Tenía tanto sueño. Tanto-s sueño-s. Je. Realmente pienso que dejé el camino en algún momento. Pero tengo migas de pan, brújula y varios mapas. Me adentraré un poco más y volveré. Desde la copa de este árbol veré más allá. No necesito subirme a los hombros de nadie, ¡yo soy mi propio gigante!

Hoy la rubia se ha vestido de seta y se ha vuelto a transformar, como cada vez que cruza la puerta de la cajita de no juzgar.  Hace sus saltos de hada por en medio de la sala, o en la barra de ballet, practicando una y otra vez. Rueda y hace aspas. Hoy he visto la primera grieta, un resquicio nada más. Quiero que estés bien, pero tengo un puñetero hospital a mis espaldas si te hace falta.

Hoy tenía bloqueo, pero poco a poco se escapan las palabras, se convierte la energía y las ganas. Liberando la presión, cristalizando. Perdiendo casi todo al aire, creciendo en un estallido. Después, casi todo son cenizas, otro texto más. Pero un pequeño remanente permanece y se ancla. Una hoja más.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Emocional frio

[Enero 2017] ¿Sabes lo que me ha dicho el psicologo hoy? Que tengo mucha culpa, rabia y pena. Y la culpa es por una regla que me he autoimpuesto, de que soy yo el que debería hacer mejor las cosas siempre. Hemos hablado de por qué me atraía un perfil en concreto. Dice que es al revés, que lo que ocurre es que yo llamo a un tipo de persona y si se pillan por mí, yo correspondo. Que lo que me hace atraer y lo que me causa lo que me ha pasado es justamente ser emocional y ser humano. Que por preocuparme y escuchar y empatizar atraigo este tipo de persona, y por ser emocional luego me duele todo. No sabes lo bien que me he sentido de que alguien me dijera que soy humano. Dice que el mundo moderno ha hecho que la gente que controla sus emociones se las califique de frias, cuando a veces son las mas emocionales, solo que intentan no herir a los demas ni herirse a si mismas.

martes, 23 de octubre de 2018

Miriada

Es Alicia tras el espejo roto, varias veces completa si sumas todos todos los fragmentos. Es la niña que te gana sin salir las sombras, el canto de sirena que te permite naufragar. Bailarina de recuerdos e instantes, tormenta contenida entre finos dedos, capturadora de sus propias realidades. Felino del invierno.

Si mis pupilas se contraen y se dilatan en un intento de captarte, si busco mis manos de humo para protegerme y nos acabamos volatilizando los dos. Si el frío del mar en diciembre pierde la partida con la luz de tus sábanas.

Tanto miedo a dejarse llevar

Que no se sabe si lo haces por liberarte o por instinto suicida.

lunes, 22 de octubre de 2018

23:48

Joder si lo dejé por todo lo alto.

Tenía ganas y miedo de volver a intentarlo. De convertir lo que era un final más o menos digno de fade-out en algo que diera un poco de pena, esos blogs/webs/canales cuyo último post es algo así como "vale, ya he descansado, y ahora he vuelto y pretendo seguir...".  O que solo me saliera escribir tipo meta, sobre el escribir en sí o el blog. O escribir metáforas auto-entrampadas, o...

Pero echaba de menos el ancla de las palabras, la verdad. Hacer y deshacer, pintar sobre blanco. Ser yo

Y algo más de miedo, de que al final me hubiera equivocado. Que la ilusión no estuviera en las palabras, sino en mi vida, y que al reconectar con mi yo de antes del salto fuera de la cáscara me diera cuenta de que era una farsa. Mi castillo de argumentos y mi vida sin penas. Que la verdad apareciese y obligarme a afrontarla.

Qué puñetas. Mis palabras son mías, como el gato. Hola, yo, y hasta mañana o hasta dentro de un año.

martes, 26 de diciembre de 2017

Fin de año (y 12)

Comencé el año del blog con una apuesta perdida y un reto como prenda: 12 textos para 12 meses. A tres cuartas partes del final tuve una decepción, una de las pocas que quedaban por desembalar, y decidí abandonar el reto. Podrías haber seguido por ti, dice el tópico buenrollero. Podría, pero no quise, porque una de las cosas que he reforzado este año es que solo cabe un árbitro de mi moral: yo. No más concesiones al hacer lo que se supone que tienes que hacer (demasiadas más veces de lo que realmente debes).

Además, hubo un segundo motivo. Creo que los textos han contribuido a realimentar la locura. Cartucho tras cartucho, historia loca tras historia loca, breve, fugaz, intensa, explosiva, surgiendo en lo más alto de una delusión que alimentaba escribiendo, para darme cuenta al cabo de unas semanas que todo había sido otro cuento más que me había contado a mí mismo y por desgracia a veces también a otras personas. Y quise cambiar y cambié. No más textos idealizadores ni cuentos de hadas. El suelo es menos bonito pero más real. Y siempre puedes saltar.

Me queda mínimo un texto más, pero esta vez será real, sobre una persona real y no sobre un producto de demasiados pájaros en el pecho.

En otro orden de cosas, soy feliz. De verdad.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Esperanza

Deambulamos tristes, grises y azules, arrastrando los pies y las maletas detrás de nosotros. Cada uno con un cartelito, recuerdos de otras vivencias, que enseñamos a la primera oportunidad. Implorando que esta vez no.

"No me mientas". 
"No me dejes". 
"Que sea lo primero para ti".

Tantos pasos solitarios, tantos huecos que llenar y nos chocamos unos con otros, torpes, por no levantar la vista del suelo. Como erizos buscando calentarse, hieréndose y alejándose por no acercarse con cuidado. Por asumir maldad cuando sólo nos han herido espinas como las nuestras

¿Si estamos todos solos, a qué estamos jugando?

Nos confunden nuestras expectativas. Desperdiciamos personas porque no es el momento, porque no es el lugar, porque tonterías. Porque priman los miedos y las dudas, la inmadurez. El exceso de películas e historias imposibles. El "debería ser". Porque tenemos los ojos cerrados, viendo nuestra historia en repeat.

Total, para luego irnos con el primero que pase cuando nos alcanza la consciencia de que el tiempo se escapa.

El tiempo se escapa si esperamos , pero los errores hacen estallar el reloj de arena. Deberíamos respirar bien profundo, echar el humo que nos llena los pulmones y nos enturbia los ojos y mirar alrededor. Por si ya está ahí, por si está al llegar. Y si no, simplemente seguir caminando, la vista clara y la cabeza alta, sin equipaje ni deudas, sin miedos ni penas. Con esperanza, creo que lo llaman.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Septiembre.

1/3

Me enamoraría
Tengo las pilas cargadas
El corazón de vuelta de vacaciones
He hecho los deberes y estoy preparado.
Limpié mi casa, viajé, pasé tiempo a solas.
Ordene mis historias, corté amarras, solté lastre.
Me até bien las botas y llevo tiritas y vendas de sobra en la mochila.
He conocido muchas personas diferentes,
entendido mis necesidades,
pasado tiempo a solas
y vuelto a entender.
Echo de menos construir,
Llenar el hueco de mi mano
cuando camino por la calle
el calor agradable de las siestas en el sofá.
Un café más al otro lado de la mesa
los domingos por la mañana.
Me enamoraría,
definitivamente me enamoraría.

2/3

Me enamoraría de ti.
Tienes todo lo que yo busco para ilusionarme
Mente despierta, energía
alma viajera.
Zapatitos de baile,
sentido del humor,
sentido del amor,
creatividad, atractivo y arte.
Con el tiempo y los pasos correctos escribiríamos
juntos
algo para recordar, sí.
Definitivamente me enamoraría de ti

3/3

Pero no puedo.
No puedo porque quiero.
Quiero que seas el momento, el lugar y la persona.
Y no sé si eres tú o mis ganas
Porque no sería definitivo.
Porque sigo creyendo que enamorarse no es cumplir requisitos
o querer
o estar listo.
No es una mejora o una respuesta
a una necesidad
a un deseo.
Enamorarse ha de ser un tormenta que cae y te embiste, te despedaza, te dispersa al viento y te vuelve a ensamblar, dejándote tiritando, sin saber qué ha pasado. A veces en el momento exacto, lugar correcto, a veces todo lo contrario. Es alas en los pies y piedras en el estómago, ilusión, miedo, regocijo, tristeza, vida.

Así que toca continuar,
dejar pasar la oportunidad, las ganas
y el momento y quizás, más pronto que tarde ...

sábado, 12 de agosto de 2017

Para

Se hace complicado a veces ser un tipo A (patron de conducta de riesgo coronario, uso abusivo de estrategias activas para conseguir una serie infinita de objetivos a menudo pobremente definidos). Siempre en movimiento, siempre en alerta, en guerra, considerando todas las ramificaciones y significados, librando todas las batallas en la mente a la vez, exprimiendo el tiempo, empujado o empujando por un reloj que no se silencia nunca, aún cuando a veces solo quieres decir...
Basta.
Para.
Respira.
Respira hondo y piensa.
Congela el segundero un instante.
Levanta la vista. Libera los ojos del siguiente paso del plan, el siguiente acontecimiento. Rompe el dique y que se derramen los pensamientos. Deja que esperen.
Disfruta de lo pasajero.
Que estás en agosto. Tienes veintiocho años. Leyendo un libro en una terraza al lado del mar. Sin preocupaciones. Esta noche es de festival y mañana es de baile. Dime: ¿Dónde vas corriendo? ¿Dónde quieres llegar tan rápido que sea mejor que el ahora? Que la vida pasa y se complica y cambia, que aún tiene más para dar, sí. Otoño llegará sin que hagas nada. Y siempre habrá un peldaño más en la escalera de la vereda, siempre se puede subir mas arriba y tener mejores vistas.
Pero ahora para y respira, que aquí se está bien y ninguna meta vale pasar el camino corriendo y mirando al suelo.