Una pequeña alma que ha estado dos años dando cuenta de cuanta pipa, queso y lechuga se le ha puesto al alcance, y que ahora está devolviendo parte de lo que ha adquirido. Gracias por la compañía y por ayudarme a entender un par de cosas sobre la vida.
Espero que te encuentres con esa figura pequeñita de negro y guadaña y que te cuide bien al otro lado.
martes, 8 de febrero de 2011
lunes, 7 de febrero de 2011
El miedo.
Lo poco que sé de la vida está en los libros que nunca leo. Lo poco que sé de la vida está en las líneas que no escribí. Lo poco que sé de la vida se cuenta tomando un café, se entiende tomando una copa y se olvida tomando dos. Que nadie se me emocione ni albergue falsas esperanzas, porque con lo poco que sé de la vida, a duras penas se llena un corazón, por pequeño que sea.
Empiezo por lo que sé con toda seguridad. Sé que, con suerte, te vas a morir una vez. Así que procura no morirte más veces por el camino. No hay nada peor que esa gente que se va muriendo antes de morirse del todo (...)
Entre lo poco que sé de la vida, también te diré que nada de todo esto vale la pena sin alguien que te haga ser incoherente. Ni flores, ni velas, ni luz de luna. Ése es el verdadero romanticismo. Alguien que llegue, te empuje a hacer cosas de las que jamás te creíste capaz y que arrase de un plumazo con tus principios, tus valores, tus yo nunca, tus yo qué va.
Ojalá ames mucho y muy bueno, incluso a riesgo de ser correspondido. Que te despojen de todo, que hagan jirones de tus ganas y que te veas obligado a remendarlas con el hilo de cualquier otra ilusión. Que desees y seas deseado, que se frustren todas tus esperanzas y que acabes descubriendo que la única forma de recobrar el primer amor, que es el propio, es en brazos ajenos.
Dos emociones inútiles asociadas al pasado, arrepentimiento y culpa, y una emoción inútil asociada al futuro, la preocupación. Cuanto antes de desprendas de las tres, antes empezarás a apreciar lo único que tienes.
Qué más. Ah sí. Sé que al menos un amigo te va a traicionar, otro será traicionado por ti, y que te pongas como te pongas, los que no hayas hecho antes de los 30, ya jamás pasarán de buenos conocidos. Cuenta sólo con los tres principales, porque a partir de ahí, todo es mentira.
Para terminar, y hablando del tema, déjame que te presente a tu mejor enemigo. Se llama miedo. Quédate con su cara, porque va a estar jodiéndote de ahora en adelante. Miedo al fracaso. Miedo al qué dirán. Miedo a perder lo que tienes. Miedo a conseguirlo. Miedo a saber poco de la vida. Miedo a tener razón.
Empiezo por lo que sé con toda seguridad. Sé que, con suerte, te vas a morir una vez. Así que procura no morirte más veces por el camino. No hay nada peor que esa gente que se va muriendo antes de morirse del todo (...)
Entre lo poco que sé de la vida, también te diré que nada de todo esto vale la pena sin alguien que te haga ser incoherente. Ni flores, ni velas, ni luz de luna. Ése es el verdadero romanticismo. Alguien que llegue, te empuje a hacer cosas de las que jamás te creíste capaz y que arrase de un plumazo con tus principios, tus valores, tus yo nunca, tus yo qué va.
Ojalá ames mucho y muy bueno, incluso a riesgo de ser correspondido. Que te despojen de todo, que hagan jirones de tus ganas y que te veas obligado a remendarlas con el hilo de cualquier otra ilusión. Que desees y seas deseado, que se frustren todas tus esperanzas y que acabes descubriendo que la única forma de recobrar el primer amor, que es el propio, es en brazos ajenos.
Dos emociones inútiles asociadas al pasado, arrepentimiento y culpa, y una emoción inútil asociada al futuro, la preocupación. Cuanto antes de desprendas de las tres, antes empezarás a apreciar lo único que tienes.
Qué más. Ah sí. Sé que al menos un amigo te va a traicionar, otro será traicionado por ti, y que te pongas como te pongas, los que no hayas hecho antes de los 30, ya jamás pasarán de buenos conocidos. Cuenta sólo con los tres principales, porque a partir de ahí, todo es mentira.
Para terminar, y hablando del tema, déjame que te presente a tu mejor enemigo. Se llama miedo. Quédate con su cara, porque va a estar jodiéndote de ahora en adelante. Miedo al fracaso. Miedo al qué dirán. Miedo a perder lo que tienes. Miedo a conseguirlo. Miedo a saber poco de la vida. Miedo a tener razón.
"Lo poco que sé de la vida", Risto Mejide.
martes, 1 de febrero de 2011
Cabecita loca.
Toma, escucha esto. Sé que no es tu estilo, pero... Me recuerda a ti.
¿Por qué?
Porque la primera vez que la escuché, cuando la canción dice "cabecita loca", me acordé de tu carita de despistada, sonriendo y dejándote caer en la cama, y tus quejas sobre todo lo que se te había olvidado hacer ese día.
No lo sé... ¿el subconsciente?
¿Por qué?
Porque la primera vez que la escuché, cuando la canción dice "cabecita loca", me acordé de tu carita de despistada, sonriendo y dejándote caer en la cama, y tus quejas sobre todo lo que se te había olvidado hacer ese día.
No lo sé... ¿el subconsciente?
lunes, 31 de enero de 2011
The Catcher
-¡Jane Gallagher! -dije. No podía creerlo.- Cielo santo.
Stradlater se estaba poniendo Vitalis en el pelo. Mi Vitalis.
- Baila - le dije -. Ballet y todo eso. Practicaba como dos horas al día aunque hiciera muchísimo calor y todo. Tenía mucho miedo de que eso le estropease las piernas, que le engordaran y todo eso. Jugaba con ella a las damas todo el tiempo.
-¿A qué jugabas con ella todo el tiempo?
-A las damas.
-¿A las damas? ¡Por el amor de Dios!
-Sí. Ella nunca las movía. Cuando conseguía una dama no las movía. La dejaba en la fila de atrás. Las dejaba todas alineadas en la fila de atrás. Nunca las movía. Le gustaba verlas todas así en la fila de atrás.
Stradlater no dijo nada. Ese tipo de cosas no le interesaban a casi nadie.
(...)
Algunas cosas son difíciles de recordar. Estoy pensando en cuando Stradlater volvió de su cita con Jane. Quiero decir que no recuerdo exactamente qué estaba haciendo cuando oí sus puñeteros pasos estúpidos acercándose por el pasillo (....)
-Estate quieto - le dije- ¿Adonde has ido con ella si no habéis ido a Nueva York?
-A ninguna parte. Solo hemos estado en el puñetero coche.
Volvió a darme otro estúpido puñetazo en el hombro.
-Estate quieto - le dije-. ¿en el coche de quién?
-De Ed Banky.
Ed Banky era el entrenador de baloncesto. Protegía mucho a Stradlater porque era el centro del equipo. Por eso le prestaba su coche cuando quería. Estaba prohibido que los alumnos usaran los coches de los profesores, pero esos cabrones deportistas siempre se protegían unos a otros. En todos los colegios donde he estado pasaba lo mismo.
Stradlater siguió atizándome en el hombro. Llevaba el cepillo de dientes en la mano y se lo metió en la boca.
-¿Qué hiciste? ¿Tirártela en el coche de Ed Banky? -¡cómo me temblaba la voz!
-¡Vaya manera de hablar! ¿Quieres que te lave la boca con jabón?
-Eso es lo que hiciste, ¿no?
-Secreto profesional, amigo.
No me acuerdo muy bien de qué pasó después. Lo único que recuerdo es que salté de la cama como si tuviera que ir al baño o algo así y que quise pegar con todas mis fuerzas en el cepillo de dientes para clavárselo en la garganta. Sólo que fallé. No sabía ni lo que hacía. Le alcancé en la sien. Probablemente le hice daño, pero no tanto como quería. Podría haberle hecho mucho más, pero le pegué con la derecha y con esa mano no puedo cerrar muy bien el puño por lo de aquella fractura de que les hablé.
Pero, como iba diciendo, cuando me quise dar cuenta estaba tumbado en el suelo y tenía encima a Stradlater con la cara roja de furia. Se me había puesto de rodillas sobre el pecho y pesaba como una tonelada. Me sujetaba las muñecas para que no pudiera pegarle. Le habría matado.
-¿Qué te ha dado? -repetía una y otra vez con la cara cada vez más colorada.
-¡Quítame esas cochinas rodillas de encima! -le dije casi gritando-. ¡Quítate de encima, cabrón!
Pero no quiso hacerlo. Siguió sujetándome las muñecas y yo seguí llamándole hijo de puta y todo como diez horas. Ni siquiera me acuerdo de todo lo que le dije. Le dije que se creía que podía tirarse a aquien le diera la gana. Le dije que no le importaba siquiera que una chica dejara todas las damas en la última fila ni nada, y que no le importaba porque era un cretino asqueroso.
Stradlater se estaba poniendo Vitalis en el pelo. Mi Vitalis.
- Baila - le dije -. Ballet y todo eso. Practicaba como dos horas al día aunque hiciera muchísimo calor y todo. Tenía mucho miedo de que eso le estropease las piernas, que le engordaran y todo eso. Jugaba con ella a las damas todo el tiempo.
-¿A qué jugabas con ella todo el tiempo?
-A las damas.
-¿A las damas? ¡Por el amor de Dios!
-Sí. Ella nunca las movía. Cuando conseguía una dama no las movía. La dejaba en la fila de atrás. Las dejaba todas alineadas en la fila de atrás. Nunca las movía. Le gustaba verlas todas así en la fila de atrás.
Stradlater no dijo nada. Ese tipo de cosas no le interesaban a casi nadie.
(...)
Algunas cosas son difíciles de recordar. Estoy pensando en cuando Stradlater volvió de su cita con Jane. Quiero decir que no recuerdo exactamente qué estaba haciendo cuando oí sus puñeteros pasos estúpidos acercándose por el pasillo (....)
-Estate quieto - le dije- ¿Adonde has ido con ella si no habéis ido a Nueva York?
-A ninguna parte. Solo hemos estado en el puñetero coche.
Volvió a darme otro estúpido puñetazo en el hombro.
-Estate quieto - le dije-. ¿en el coche de quién?
-De Ed Banky.
Ed Banky era el entrenador de baloncesto. Protegía mucho a Stradlater porque era el centro del equipo. Por eso le prestaba su coche cuando quería. Estaba prohibido que los alumnos usaran los coches de los profesores, pero esos cabrones deportistas siempre se protegían unos a otros. En todos los colegios donde he estado pasaba lo mismo.
Stradlater siguió atizándome en el hombro. Llevaba el cepillo de dientes en la mano y se lo metió en la boca.
-¿Qué hiciste? ¿Tirártela en el coche de Ed Banky? -¡cómo me temblaba la voz!
-¡Vaya manera de hablar! ¿Quieres que te lave la boca con jabón?
-Eso es lo que hiciste, ¿no?
-Secreto profesional, amigo.
No me acuerdo muy bien de qué pasó después. Lo único que recuerdo es que salté de la cama como si tuviera que ir al baño o algo así y que quise pegar con todas mis fuerzas en el cepillo de dientes para clavárselo en la garganta. Sólo que fallé. No sabía ni lo que hacía. Le alcancé en la sien. Probablemente le hice daño, pero no tanto como quería. Podría haberle hecho mucho más, pero le pegué con la derecha y con esa mano no puedo cerrar muy bien el puño por lo de aquella fractura de que les hablé.
Pero, como iba diciendo, cuando me quise dar cuenta estaba tumbado en el suelo y tenía encima a Stradlater con la cara roja de furia. Se me había puesto de rodillas sobre el pecho y pesaba como una tonelada. Me sujetaba las muñecas para que no pudiera pegarle. Le habría matado.
-¿Qué te ha dado? -repetía una y otra vez con la cara cada vez más colorada.
-¡Quítame esas cochinas rodillas de encima! -le dije casi gritando-. ¡Quítate de encima, cabrón!
Pero no quiso hacerlo. Siguió sujetándome las muñecas y yo seguí llamándole hijo de puta y todo como diez horas. Ni siquiera me acuerdo de todo lo que le dije. Le dije que se creía que podía tirarse a aquien le diera la gana. Le dije que no le importaba siquiera que una chica dejara todas las damas en la última fila ni nada, y que no le importaba porque era un cretino asqueroso.
domingo, 30 de enero de 2011
De nuevo.
Es 2011, son los 22 años o un nuevo cuatrimestre. No sé qué es exactamente lo que ha traído la brisa del cambio, pero... Como si hubiésemos sacudido el tablero y vuelto a poner todas las fichas en su lugar original. Una nueva semana, un nuevo día, una nueva partida. Todo el tiempo del mundo en la punta de los dedos, en la palma de la mano.
viernes, 28 de enero de 2011
Lo que está permitido.
Así que al final de la película de zombies, tiene lugar este diálogo. Ella quiere quedarse a morir; él, no se va sin ella.
-He's right, we know what expects us out there. And I don't want to face it alone.
-Get the hell out of here. I don't want you here.
-Too bad. You can't do that. To come into somebody's life, make him care and then just check out. I'm staying, the manner is settled.
Y entonces el muy imbécil rompe a llorar.
The walking dead, muy recomendada. Sí, está de moda, pero esta vez es por una buena razón.
-He's right, we know what expects us out there. And I don't want to face it alone.
-Get the hell out of here. I don't want you here.
-Too bad. You can't do that. To come into somebody's life, make him care and then just check out. I'm staying, the manner is settled.
Y entonces el muy imbécil rompe a llorar.
The walking dead, muy recomendada. Sí, está de moda, pero esta vez es por una buena razón.
Chiots vs Chaton
El vídeo de hoy es un poco fuerte. Un pobre gato atacado en su casa por una jauría de perros enloquecidos, y el dueño, en vez de intervenir, lo graba jocosamente para subirlo a youtube. Gente, no tratéis así a vuestras mascotas.
miércoles, 26 de enero de 2011
Formularios.
Hace un par de añitos subí un formulario que me hice para el examen de una asignatura de segundo. Quedó bonito pero.. creo que esta vez me he superado. Os presento a mi arma de combate para el último examen del cuatrimestre.
"Podéis llevar un A4 de formulario." Vale =D
Dedicado a todas aquellas personas que creen que resolver problemas es aprenderse/aplicar fórmulas =P
Edito: y sin embargo, cualquiera de esas fórmulas es perfectamente traducible al castellano. No me refiero a leerla en voz alta, sino que cada una tiene su razón de ser y su explicación. Por sí solas no valen nada si no entiendes cada dibujito xD Si alguien se aburre, que elija alguna de ellas y yo se la explico encantado :P
"Podéis llevar un A4 de formulario." Vale =D
Dedicado a todas aquellas personas que creen que resolver problemas es aprenderse/aplicar fórmulas =P
Edito: y sin embargo, cualquiera de esas fórmulas es perfectamente traducible al castellano. No me refiero a leerla en voz alta, sino que cada una tiene su razón de ser y su explicación. Por sí solas no valen nada si no entiendes cada dibujito xD Si alguien se aburre, que elija alguna de ellas y yo se la explico encantado :P
martes, 25 de enero de 2011
22
Cuack, cuack!
Hablaba con una amiga de si los cumpleaños son para hacerse propósitos y trabajar por ellos o para pedir deseos y esperar que se cumplan. En mi caso, dado que siempre deseo y me propongo lo mismo, me libro de hacer esa distinción. Y me pasaré el año trabajando por ello. No puedo decir que es, claro está... ¡porque si no no se cumpliría!
Hasta el próximo 25 de enero.
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