No sabemos llevar nada bien el vacío. No hablo de la pasivoagresividad - aún le estoy dando vueltas a esto-
del silencio. Hablo del notar que ese cauce de la relación va
disminuyendo. Sin reproches, con cordialidad, sin nada a lo que
aferrarnos para provocar las familiares discusiones o el volver a
atraer. Los puñales no encuentran blanco, las palabras de cariño son
apreciadas pero no devueltas. Ya no nos persiguen cuando nos damos la vuelta , ya no atienden los caprichos y normas especiales de "tienes que
aceptarme exáctamente de todas estas maneras, aunque te duela, porque
yo soy especial y si no es que no me entiendes y no te mereces lo mejor de mí".
Cuando notamos la distancia nos
preocupamos. Ostras, a ver si esta vez la he cagado de verdad. A ver si esto va a ser irreparable. No es solo estar acostumbrados a la mecánica de daño-castigo. Es más bien el daño-castigo-demostrar cariño-volver a empezar. Pero cuando después del daño no hay un vínculo para forzar el reencuentro a las malas (a veces parece que gritando más arreglaremos lo que hemos jodido gritando) o a las buenas (haciendo partícipe del lujo de demostrar ese cariño que está tan escondido, para que veas, porque sí, porque me importas) entonces nos preocupamos. Nos hemos quedado sin herramientas. Llega la distancia y ahora vemos que ya se va a quedar.
lunes, 16 de marzo de 2015
domingo, 15 de marzo de 2015
Te noto distante (I)
Entre dos personas que se importan mutuamente, el "poner distancia" es uno de los actos más graves que se pueden llevar a cabo. Los enfados, los piques, los malentendidos. Las borderías, el hacerse daño con causa justificada o porque sí. El desaparecer súbitamente sin motivo. El no entender las necesidades del otro, no escuchar. El orgullo. Etc, etc. Son todo males menores al lado de "poner distancia". Aparentemente está socialmente aceptado todas esas formas de hacerse daño que son parte del día a día, del ser humano. Todo el mundo se lo hace a todo el mundo, ¿no?. Hay que aceptar la cuota de daño inevitable que viene con el contacto con otra persona. Estamos acostumbrados al portarnos mal y el castigo: un tiempo sin hablarse, daño frente a daño, discusiones, gritos.
Como en el fondo lo comprendemos, precisamente una de las acusaciones con más fuerza que se puede hacer a otra persona es "te noto distante". Si es la distancia la que mata las relaciones, será el que ha puesto distancia el responsable último de la ruptura. Con esa acusación responsabilizamos al otro de la última traición. "Fuíste tú"
Caso de las relaciones, el más evidente. ¿Quién suele ser el que le pone final? El que corta. Claro está. No el que ha envenado silenciosamente la relación. No el "alma libre" que quería pero no supo demostrar o que, sí, tenía sus momentitos malos de destrozar al otro. No, el que acaba con la relación, el que tira la toalla, es el que corta. Porque como todo el mundo sabe, hacerse daño es parte de las relaciones. Pero es cortar lo que las mata. ¿No?
Caso del ser amigos. ¿Quién es el que cortó el contacto? El que dejó de avisar cuando iba a la ciudad. El que no llama para quedar. El que tiene otros planes. ¿Verdad?
Caso del empezar a conocerse. Bueno, de esto ya he hablado mucho en los últimos meses.
Supongo que es evidente donde quiero llegar. No me parece que el responsable de que las relaciones se acaben, de que se pierdan las amistades o se deje de conocer a alguien sea el que toma la decisión evidente y visible. A veces sí. A veces es cobardía y falta de fe, dejas de creer en algo o no te conviene y en vez de hablarlo simplemente lo dejas caer. Pero otras veces te mataron por dentro hace tiempo, no atendieron tus propias necesidades o hicieron daño más allá del límite, y no te han dejado otra opción que irte. ¿Y quién puso distancia entonces? ¿Yo, por irme? ¿O quien puso el agujero, el muro, el alambre de espinos en primer lugar? Quien cada vez que quedan los amigos convierten al diferente en blanco de hachazos. Quien olvida que su pareja, por mucho que se haya comprometido a ser paciente y tolerante, es una persona a la que se debe cuidar.
Quien deja de ver que el otro, aún en etapas tempranas, tiene libertad con la que puede responder al "pasa por aquí o vete" diciendo "adios".
Como en el fondo lo comprendemos, precisamente una de las acusaciones con más fuerza que se puede hacer a otra persona es "te noto distante". Si es la distancia la que mata las relaciones, será el que ha puesto distancia el responsable último de la ruptura. Con esa acusación responsabilizamos al otro de la última traición. "Fuíste tú"
Caso de las relaciones, el más evidente. ¿Quién suele ser el que le pone final? El que corta. Claro está. No el que ha envenado silenciosamente la relación. No el "alma libre" que quería pero no supo demostrar o que, sí, tenía sus momentitos malos de destrozar al otro. No, el que acaba con la relación, el que tira la toalla, es el que corta. Porque como todo el mundo sabe, hacerse daño es parte de las relaciones. Pero es cortar lo que las mata. ¿No?
Caso del ser amigos. ¿Quién es el que cortó el contacto? El que dejó de avisar cuando iba a la ciudad. El que no llama para quedar. El que tiene otros planes. ¿Verdad?
Caso del empezar a conocerse. Bueno, de esto ya he hablado mucho en los últimos meses.
Supongo que es evidente donde quiero llegar. No me parece que el responsable de que las relaciones se acaben, de que se pierdan las amistades o se deje de conocer a alguien sea el que toma la decisión evidente y visible. A veces sí. A veces es cobardía y falta de fe, dejas de creer en algo o no te conviene y en vez de hablarlo simplemente lo dejas caer. Pero otras veces te mataron por dentro hace tiempo, no atendieron tus propias necesidades o hicieron daño más allá del límite, y no te han dejado otra opción que irte. ¿Y quién puso distancia entonces? ¿Yo, por irme? ¿O quien puso el agujero, el muro, el alambre de espinos en primer lugar? Quien cada vez que quedan los amigos convierten al diferente en blanco de hachazos. Quien olvida que su pareja, por mucho que se haya comprometido a ser paciente y tolerante, es una persona a la que se debe cuidar.
Quien deja de ver que el otro, aún en etapas tempranas, tiene libertad con la que puede responder al "pasa por aquí o vete" diciendo "adios".
miércoles, 11 de marzo de 2015
Dos historias
Dos posibles historias sobre las sábanas.
Superpuestas, alternativas, indecisas.
Una, la del corazón de mimbre
que se dobla sin partirse,
la de las cosas como suelen salir.
Una más. Coincidencia, interés, soledad,
borrachera, algo que contar
en cuanto acaba.
La segunda. La del cuarto con una ventana
a otro lugar, a cualquier lugar.
Con los bolsillos rotos,
con semillas de promesas
desperdigadas por la tierra.
Con el infinito
dibujado al despertar
en la palma de la mano.
Con tiempo a raudales,
todo el que puedo dar.
Explicarte mis consecuencias
y que las desestimes con el roce
de las yemas de los dedos.
Deshilachar las tuyas mientras clarea el alba
y se cuela por el hueco del cristal.
Imaginar una canción, un festival, un viaje,
un concierto, una cena, un baile.
Todos los momentos típicos, únicos
de una historia que se dibuja
alternativa, indecisa,
sobre estas sábanas.
Superpuestas, alternativas, indecisas.
Una, la del corazón de mimbre
que se dobla sin partirse,
la de las cosas como suelen salir.
Una más. Coincidencia, interés, soledad,
borrachera, algo que contar
en cuanto acaba.
La segunda. La del cuarto con una ventana
a otro lugar, a cualquier lugar.
Con los bolsillos rotos,
con semillas de promesas
desperdigadas por la tierra.
Con el infinito
dibujado al despertar
en la palma de la mano.
Con tiempo a raudales,
todo el que puedo dar.
Explicarte mis consecuencias
y que las desestimes con el roce
de las yemas de los dedos.
Deshilachar las tuyas mientras clarea el alba
y se cuela por el hueco del cristal.
Imaginar una canción, un festival, un viaje,
un concierto, una cena, un baile.
Todos los momentos típicos, únicos
de una historia que se dibuja
alternativa, indecisa,
sobre estas sábanas.
martes, 10 de marzo de 2015
En construcción (Disculpen las molestias)
Fui posponiendo todas las cosas,
ocultándome entre las ramas de algún amor precipitado,
escondiéndome entre el efímero calor
de las buenas palabras de amigos que me quieren ver bien,
huyendo siempre hacia delante,
evitando ver lo que tenía dentro,
tratando de dar al destino con la puerta en la cara
pero tuve que rendirme.
No pude eludir la cita que tenía conmigo
y tuve que bajar hasta el fondo de mi mismo
igual que un hombre que baja al cuarto de calderas sin linterna.
Allí estaban mi tendencia a agradar al resto tapando el miedo a que no me quisieran,
mi necesidad de demostrar que soy inocente sin saber nunca de qué,
un hueco en la pared hecho de ilusiones rotas,
los miedos que nos inculcaron nuestros padres,
que les inculcaron a nuestros padres,
que les inculcaron a sus padres,
el rencor que me dejó un sueño que no pude cumplir,
las expectativas hechas pedazos
y decidí no tratar de achicar el agua de ningún Titanic,
no quise correr, decidí sentarme a mirar
y ver que toda esa porquería también forma parte de mi
y no quise recogerla y tirarla por la ventana
sino entender de dónde venían
y perdonarme por no ser perfecto
y por eso no tiene final este poema,
porque estoy en ello.
ocultándome entre las ramas de algún amor precipitado,
escondiéndome entre el efímero calor
de las buenas palabras de amigos que me quieren ver bien,
huyendo siempre hacia delante,
evitando ver lo que tenía dentro,
tratando de dar al destino con la puerta en la cara
pero tuve que rendirme.
No pude eludir la cita que tenía conmigo
y tuve que bajar hasta el fondo de mi mismo
igual que un hombre que baja al cuarto de calderas sin linterna.
Allí estaban mi tendencia a agradar al resto tapando el miedo a que no me quisieran,
mi necesidad de demostrar que soy inocente sin saber nunca de qué,
un hueco en la pared hecho de ilusiones rotas,
los miedos que nos inculcaron nuestros padres,
que les inculcaron a nuestros padres,
que les inculcaron a sus padres,
el rencor que me dejó un sueño que no pude cumplir,
las expectativas hechas pedazos
y decidí no tratar de achicar el agua de ningún Titanic,
no quise correr, decidí sentarme a mirar
y ver que toda esa porquería también forma parte de mi
y no quise recogerla y tirarla por la ventana
sino entender de dónde venían
y perdonarme por no ser perfecto
y por eso no tiene final este poema,
porque estoy en ello.
viernes, 6 de marzo de 2015
K.
De pequeño insistía mucho con tener un perrito. Un día mi madre apareció en mi colegio, yo tendría 12 años, con un perrito pequeño, que parecía una pelusa gigante, en una correa. Me dijo que era para mí y no me lo creía.
Teníamos un patio trasero con jardín y le encantaba correr. Le tirábamos piñas y palos para que las buscase, y las buscaba, pero lo de devolvérlas él no lo llevaba muy bien. Se sentaba sólo si había comida esperando, nunca le pudimos enseñar ningún truco (aunque tampoco lo intentamos con mucho esfuerzo). Siempre fue muy listo. Hablando de comida, tuvo una época de comer hierbas y después vomitar. Era delicadillo. Atracaba las bolsas de basuras y luego vomitaba. Era un ansias, un gumio.
Yo le hablaba. A veces, cuando acababa "El Informal" me iba a verle a la cuna antes de ir a dormir y le acariciaba un rato, estaba ya medio sopa y estaba calentito, me relajaba yo también.
Se ponía atacado en los viajes en coche. La primera vez que lo llevó mi padre en coche se dió media vuelta porque pensaba que le acabaría dando algo de lo acelerado que estaba.
Tenía tendencia a meterse entre las piernas de la gente, lo que no sé es como nunca causó ningún hueso roto. A veces, claro, lo pisábamos y tras el "aic!" siempre venía un "si es que eres tonto, Krilin!!... te has hecho daño??"
En el mareny y en veinte sitios se le enredaban en las patas las pequeñas bolas de pinchos, y luego para quitarlas ya te podías estar un buen rato con pinzas.
Podías hacer el helicóptero con él. Le cogías de la arnés e iba rotando lentamente moviendo la colita.
Luego vino mi adolescencia, y durante una temporada era un poco molesto, venía a por atención, había que sacarlo a pasear... Hasta que crecí un poco y entendí que era un ser que no exigía nada para lo que daba. Y que irnos a andar era una excusa perfecta para obligarme a respirar y pensar. Y allá nos íbamos, aunque no le gustaba mucho alejarse de casa y empezaba a tironear para volver una vez salíamos del barrio.
Al final, cuando me fuí de casa, lo veía cada mucho,. Los primeros años se volvía loco cuando volvía, me recibía en una explosión de alegría. Después, poco a poco, con cada visita, cada vez estaba más cansado y mayor.
Pero así no lo quiero recordar. Lo quiero recordar como el señor peluso, el pesado, mi krilino. La cosa que me ha acompañado 13 años de mi existencia. Me alegro que haya podido ser feliz. Y me alegro de que mis padres se lo encontraran aquel día en la perrera. Lo cogieron porque nada más entrar se les echó encima (a los pies) moviendo la cola y super contento. Así lo quiero recordar.
Hasta luego, tú. Gracias por todo.
2001-2015
Teníamos un patio trasero con jardín y le encantaba correr. Le tirábamos piñas y palos para que las buscase, y las buscaba, pero lo de devolvérlas él no lo llevaba muy bien. Se sentaba sólo si había comida esperando, nunca le pudimos enseñar ningún truco (aunque tampoco lo intentamos con mucho esfuerzo). Siempre fue muy listo. Hablando de comida, tuvo una época de comer hierbas y después vomitar. Era delicadillo. Atracaba las bolsas de basuras y luego vomitaba. Era un ansias, un gumio.
Yo le hablaba. A veces, cuando acababa "El Informal" me iba a verle a la cuna antes de ir a dormir y le acariciaba un rato, estaba ya medio sopa y estaba calentito, me relajaba yo también.
Se ponía atacado en los viajes en coche. La primera vez que lo llevó mi padre en coche se dió media vuelta porque pensaba que le acabaría dando algo de lo acelerado que estaba.
Tenía tendencia a meterse entre las piernas de la gente, lo que no sé es como nunca causó ningún hueso roto. A veces, claro, lo pisábamos y tras el "aic!" siempre venía un "si es que eres tonto, Krilin!!... te has hecho daño??"
En el mareny y en veinte sitios se le enredaban en las patas las pequeñas bolas de pinchos, y luego para quitarlas ya te podías estar un buen rato con pinzas.
Podías hacer el helicóptero con él. Le cogías de la arnés e iba rotando lentamente moviendo la colita.
Luego vino mi adolescencia, y durante una temporada era un poco molesto, venía a por atención, había que sacarlo a pasear... Hasta que crecí un poco y entendí que era un ser que no exigía nada para lo que daba. Y que irnos a andar era una excusa perfecta para obligarme a respirar y pensar. Y allá nos íbamos, aunque no le gustaba mucho alejarse de casa y empezaba a tironear para volver una vez salíamos del barrio.
Al final, cuando me fuí de casa, lo veía cada mucho,. Los primeros años se volvía loco cuando volvía, me recibía en una explosión de alegría. Después, poco a poco, con cada visita, cada vez estaba más cansado y mayor.
Pero así no lo quiero recordar. Lo quiero recordar como el señor peluso, el pesado, mi krilino. La cosa que me ha acompañado 13 años de mi existencia. Me alegro que haya podido ser feliz. Y me alegro de que mis padres se lo encontraran aquel día en la perrera. Lo cogieron porque nada más entrar se les echó encima (a los pies) moviendo la cola y super contento. Así lo quiero recordar.
Hasta luego, tú. Gracias por todo.
2001-2015
domingo, 1 de marzo de 2015
Pequeña bachata mediterránea
"Este es el momento, te lo servimos en bandeja. Te levantas con toda la decisión que puedas, te pones frente a esa persona, miras sus ojos y simplemente se lo pides: ¿bailas? Es sencillo"
Ponemos un poquito de musica, que es un interludio musical para generar la tension de tal manera que los amantes se van al centro de la pista, se agarran de la cintura, acercan sus cuerpos, sus rostros, se miran a los ojos. Controlan la pasión arrebatadora que les llevaría a besarse y simplemente ... bailan. "
martes, 24 de febrero de 2015
Irreflexividad e inteligencia
—Yo nunca te he llamado estúpido —me corrigió Ben—. Eres
inteligente, eso ya lo sabemos. Pero a veces eres irreflexivo. Una
persona inteligente e irreflexiva es una de las cosas más aterradoras
que existen. Y lo peor es que te he estado enseñando cosas peligrosas
inteligente, eso ya lo sabemos. Pero a veces eres irreflexivo. Una
persona inteligente e irreflexiva es una de las cosas más aterradoras
que existen. Y lo peor es que te he estado enseñando cosas peligrosas
domingo, 22 de febrero de 2015
Sheep dogs
" There are three types of people in this world: sheep, wolves, and
sheepdogs. Some people prefer to think that evil doesn’t exist in the
world. If there were ever dark on their doorsteps, they wouldn’t know
how to protect themselves. Those are the sheep.
Then you have predators who use violence to prey on the weak. They’re wolves. Then there are those who are blessed with the gift of aggression with an overpowering need to protect the flock. These men are the rare breed who live to confront the wolf. They are the sheep dog."
Then you have predators who use violence to prey on the weak. They’re wolves. Then there are those who are blessed with the gift of aggression with an overpowering need to protect the flock. These men are the rare breed who live to confront the wolf. They are the sheep dog."
miércoles, 18 de febrero de 2015
Reflejos
Verso libre
La realidad ha hipado y te has materializado, lanzando chispas al caminar de puntillas. Bordeando la candidez del límite, cruzando a este lado del espejo. Te desperezas y coges impulso.
Uno a ocho, distintas facetas que se mezclan y destellean en el transcurso de la misma canción. Eres un dado que rebota y vuelve al aire, la bola roja en la casilla negra. El juego que no termina. Y mientras, como una variable sin determinar, vas dando vueltas por la ecuación vital, desbaratando cuentas aquí y allá. No pretendo resolverte, no quiero fijarte. Me gusta el caos peligrosamente inofensivo que provocas.
Te abrazas -me abrazo- al bailar y arde tu mejilla. Ganchos al abordaje entre tu vestido y mi camisa. Un día uno me atraviesa directo el bolsillo del pecho, antiguas heridas. Me río. No, no te preocupes por el agujero, se arreglan solos los descosidos, y no me disgustan los arañazos precisos.
Pero quizás al volver a casa cambie la película. Quizás cuando cae el telón entras en el armario para despedazar a tu monstruo, por mucho que sepas que se recompondrá al cerrar la puerta. ¿Es así? No sé quién ganará a la larga, o a qué coste. Espero que tú. Espero que solo te cueste una maleta que llevar. Como máximo, el carnet del club de los rotos y recompuestos. Quizás pueda enseñarte de remiendos. Quizás para entonces puedas enseñarme tú a mí.
Mientras sigue con tu verso libre, tu escalera de color, tu dado cargado. Girls just wanna have fun. Y así es como debe ser.
_________________________________________________________________
Mayo
Es un Mayo de flores rotas. Hoy la miro y sigue siendo escarcha de prontos inciertos. La tinta que grabaron en su piel a traición le impregnó el corazón. Sus ojos hablan de grandes estrellas pero sólo ocultan destellos negros. A veces baila como si no hubiese un mañana. A veces ríe como si tuviese alma. A veces ama desde la locura y el más profundo sentimiento. Entonces yo me pierdo en su cuerpo y me vuelvo a enamorar de su misterio. Pero es un Mayo de pétalos en cascada. Si la beso se deshace entre mis brazos. Caigo en el vacío de su magia. Hoy la miro y la veo ecléctica, hermosa, exótica. Ella se intuye en las sombras. La veo en todos sus reflejos pero nunca sé cual es el que se mira en el espejo. Ella se desconoce, se pierde en la noche. Ella no ve ninguno de sus reflejos.
[by SerenaLunaLlena]
La realidad ha hipado y te has materializado, lanzando chispas al caminar de puntillas. Bordeando la candidez del límite, cruzando a este lado del espejo. Te desperezas y coges impulso.
Uno a ocho, distintas facetas que se mezclan y destellean en el transcurso de la misma canción. Eres un dado que rebota y vuelve al aire, la bola roja en la casilla negra. El juego que no termina. Y mientras, como una variable sin determinar, vas dando vueltas por la ecuación vital, desbaratando cuentas aquí y allá. No pretendo resolverte, no quiero fijarte. Me gusta el caos peligrosamente inofensivo que provocas.
Te abrazas -me abrazo- al bailar y arde tu mejilla. Ganchos al abordaje entre tu vestido y mi camisa. Un día uno me atraviesa directo el bolsillo del pecho, antiguas heridas. Me río. No, no te preocupes por el agujero, se arreglan solos los descosidos, y no me disgustan los arañazos precisos.
Pero quizás al volver a casa cambie la película. Quizás cuando cae el telón entras en el armario para despedazar a tu monstruo, por mucho que sepas que se recompondrá al cerrar la puerta. ¿Es así? No sé quién ganará a la larga, o a qué coste. Espero que tú. Espero que solo te cueste una maleta que llevar. Como máximo, el carnet del club de los rotos y recompuestos. Quizás pueda enseñarte de remiendos. Quizás para entonces puedas enseñarme tú a mí.
Mientras sigue con tu verso libre, tu escalera de color, tu dado cargado. Girls just wanna have fun. Y así es como debe ser.
_________________________________________________________________
Mayo
Es un Mayo de flores rotas. Hoy la miro y sigue siendo escarcha de prontos inciertos. La tinta que grabaron en su piel a traición le impregnó el corazón. Sus ojos hablan de grandes estrellas pero sólo ocultan destellos negros. A veces baila como si no hubiese un mañana. A veces ríe como si tuviese alma. A veces ama desde la locura y el más profundo sentimiento. Entonces yo me pierdo en su cuerpo y me vuelvo a enamorar de su misterio. Pero es un Mayo de pétalos en cascada. Si la beso se deshace entre mis brazos. Caigo en el vacío de su magia. Hoy la miro y la veo ecléctica, hermosa, exótica. Ella se intuye en las sombras. La veo en todos sus reflejos pero nunca sé cual es el que se mira en el espejo. Ella se desconoce, se pierde en la noche. Ella no ve ninguno de sus reflejos.
[by SerenaLunaLlena]
domingo, 1 de febrero de 2015
Espejos rotos
Esta va cargada.
No miento. Pero puede que alguna vez me envuelva en plumas,
calce las aletas de nadar y diga “cuac”. No miento ni echo a nadie. Pero puede
que consiga que me echen. No es manipular si dejas un resquicio a la
interpretación correcta, aún sabiendo que el 99% de los casos será la
equivocada y beneficiosa.
Es ese – o esa –
miembro de mi propia Tribu de Uno, la que maneja las palancas en lo más hondo y
que es pura racionalidad, la que toma las decisiones de este estilo. Y la
dejamos hacer. Gracias a su mano firme, los demás podemos ser sensibles,
emocionales o irracionales el resto del tiempo. Y es tan feo y es tan antinatura. Pero cada uno juega con lo que tiene y se le da bien. Y en mi caso son las decisiones erráticas, aparentemente irracionales, tristes y de núcleo helado. Por el bien mayor.
Tras las paredes de la cárcel comienza mi libertad. Cuando soy víctima y culpable, ya estoy libre. Lo lamento, lo lamento. Pero me voy, las variables se eliminan y se simplifica la vida.
Ahora, siendo directos. Me cambiaron el aprecio por debilidad, postración o vete a saber qué. Se tranquilizaron con el reflejo del espejo roto. Di la oportunidad, y no.
Ahora, como entonces, es tiempo de seguir andando.
Ahora, como entonces, es tiempo de seguir andando.
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