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domingo, 1 de febrero de 2015

Espejos rotos

Esta va cargada.


No miento. Pero puede que alguna vez me envuelva en plumas, calce las aletas de nadar y diga “cuac”. No miento ni echo a nadie. Pero puede que consiga que me echen. No es manipular si dejas un resquicio a la interpretación correcta, aún sabiendo que el 99% de los casos será la equivocada y beneficiosa.

 Es ese – o esa – miembro de mi propia Tribu de Uno, la que maneja las palancas en lo más hondo y que es pura racionalidad, la que toma las decisiones de este estilo. Y la dejamos hacer. Gracias a su mano firme, los demás podemos ser sensibles, emocionales o irracionales el resto del tiempo. Y es tan feo y es tan antinatura. Pero cada uno juega con lo que tiene y se le da bien. Y en mi caso son las decisiones erráticas, aparentemente irracionales, tristes y de núcleo helado. Por el bien mayor.

Tras las paredes de la cárcel comienza mi libertad. Cuando soy víctima y culpable, ya estoy libre. Lo lamento, lo lamento. Pero me voy, las variables se eliminan y se simplifica la vida.



Ahora, siendo directos. Me cambiaron el aprecio por debilidad, postración o vete a saber qué. Se tranquilizaron con el reflejo del espejo roto. Di la oportunidad, y no.

Ahora, como entonces, es tiempo de seguir andando.

domingo, 18 de enero de 2015

En saltos de un año

A mi yo. De dentro de unas semanas, meses o, quizás, años.

Puede que haya llegado el momento en que por fin estés decidido a cambiar las cosas. Este es el momento en el que tienes que leerme, cuando ya está todo afinado, tienes los pros, los contras, el esquema en el papel y el consejo del amigo. Ya está todo pensado y evaluado y decidido. Y entonces, ahora, me temo que todavía te queda una iteración más. Escúchame.

Te conozco bien. Me he pasado la vida en ello. Sí, cambiamos constantemente, así que quizás la persona que soy más la tendencia que intuyo no te represente del todo. Pero tengo algo que tú no tienes y compensa ese diferencial: objetividad pura, la que llega de la cero-implicación emocional por algo que sencillamente no conozco.

Porque admitámoslo. Somos sentimentales. Y aunque la razón nos balancea los sentimientos, hemos leído demasiados libros, hemos visto demasiadas películas, y en el fondo estamos tan convencidos que este capullo cínico aún cree en el amor, que somos tan propensos (o más, con la trampa de la mente autoconsciente que se cree a salvo) de entrar silbando en la boca del lobo.

Déjame que te recuerde una cosa. Voy a hablarte de hace exáctamente un año. El tiempo todo lo borra y lo difumina, y si para mí aquello empieza a amortiguarse y a perder el filo, quizá para ti ya esté completamente embotado. Y el que olvida la historia...

Hace un año no levantábamos cabeza. Pero el punto en el punto de estar clavados en el suelo, como una mariposa de un coleccionable (lo siento, no he podido evitar la metáfora. Haznos un favor y aprende a escribir mejor). Cada día era malestar. No perdíamos la esperanza, pero cada intento fracasaba miserablemente, hasta que llegó la insensibilidad para ayudarnos a seguir adelante. O hacía abajo. Te daré un dato, por si ya no me crees: la novedad era estar un día a la semana sin sentirnos mal. No podías estar en casa. Te daba miedo mostrarte porque estabas tan hecho trizas que cualquier cosa te costaba demasiado esfuerzo. Todo el mundo te lo notaba y eras incapaz de contestar un "¿cómo estás?" sincero sin derrumbarte. El caso extremo al que llegaste dudo que se te haya olvidado, así que no lo mencionaré aquí. Pero piénsalo y date cuenta: sí, eso te lo hiciste tú.

¿Y después? Meses y meses de recuperación. Aún arrastramos las consecuencias. Que lo bueno vale lo malo, pero el dolor por superar dolor no compensa. Y sabes de sobra que no dejas las cosas sin hacer. Que si entras, lo vas a pelear hasta volver a dar casi todo lo que eres.

Piénsalo muy bien antes de entrar. Y, si lo haces, ve con cuidado. No suplas con tu energía y tus ganas de vivir la falta de esfuerzo de las otras personas. No te suicides contra un monstruo del armario que cada día es engordado. Ahora somos felices, de verdad. Tenemos subidas espontáneas de ánimo, hacemos lo que queremos, podemos ir con la vista bien alta. Conocemos gente, bailamos. Podemos estar solos horas desconectados del mundo, sin pensar que estamos haciendo algo simplemente para hacer pasar las horas. Nos cabe más aire en los pulmones, aportamos y nos aportan más. Y no ha sido nada fácil, nada fácil llegar aquí. Ha pasado casi un año y aún a veces pagamos el precio. Es cierto que el equipaje no debe sentenciarnos, pero solo un inconsciente olvida lo que ha aprendido. Dicen que hay que arriesgarse, sí. Normalmente te lo dice quien está detrás de la barrera, o quien recortará agujeros en la red. Sé consciente de quién pagará las consecuencias.

Déjalo reposar. Y si a pesar de todo sigues adelante, si estás vez sí, solo me queda decirte una cosa: gracias. Por haber hecho que todo haya valido la pena.


lunes, 5 de enero de 2015

¿Alguien recuerda lo que significaba "te quiero"?

Texto que dispara en tantas direcciones, no sé si de manera intencionada o como un niño con una minigun. Cada uno escoja su bala.

sábado, 3 de enero de 2015

Juegos y errores

Cualquier gamer experimentado es consciente del peso que puede tener en el largo plazo un error significativo al comienzo de cualquier partida. Una elección incorrecta de habilidad que cierra el árbol, una muerte temprana que te retrasa, construir un aldeano en vez de una granja y bloquearte,... Cosas tan sencillas que en el minuto dos de juego pueden hacerte ver que ya has perdido, que te ganarán, que el reto ya no se puede conseguir. Más vale tirar en ese momento de la palanquita de restart y ahorrar tiempo y frustraciones. Al jugador más neófito o casual esto puede llamarle la atención sobremanera.

- "Pero si te quedaba toda la partida por delante".
- Anda, toma el mando.

Ídem en los juegos de equipo. Si tu equipo está discutiendo en la pantalla de elección de campeón, si al minuto cinco el Support ya está en modo rambo a pesar de haber muerto tres veces... casi sale más a cuenta tirar el surrender pronto y ahorrarte el sufrimiento.


Por supuesto, que puedes seguir. Quizás una carambola te permita enderezar el resultado. O puedes aprender o divertirte, de cara a futuros intentos. Supongo que depende del estado de ánimo, del objetivo y del grado de certeza sobre la futura fatalidad del error inocente. Y del tipo de error y la fuente.

Trasladándolo al plano de relaciones personales - cómo no, algún día dejaré de escribir entradas pseudometafóricas -  se dan las mismas situaciones.

Ejemplos prácticos.

- Errores tipo "Qué se le va a hacer": He explorado hacia donde no era / es menos cariñoso de lo que me gustaría.
- Errores tipo "Esto se puede corregir con el tiempo": Se me han adelantado con la primera Maravilla / Me ha mentido respecto lo que piensa.
- Errores tipo "Mira hacia allá mientras me voy poniendo las Botas de Salir Cagando Leches": Mi compi de línea está dibujando una esvástica con wards / Me ha dicho que a largo plazo me tendré que deshacer de mi perro porque no le gusta
- Y, los más recientes y tristes, errores tipo "me quedaré y disfrutaré y aprenderé, pero aunque aún tú no lo sepas, ya hemos perdido": Ha dejado al carry solo en la línea farmeando toda la partida / Al terminar de planear nuestro primer viaje juntos se fue a follarse a su ex. Cosa normal porque no éramos nada oficial aún. Y nos lo pasamos de puta madre en la excursión. Pero.

Suena
.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Balance 2014

Me preguntaba Luna - qué casualidad, otro año por aquí - que si este año no habría balance u objetivos. Y la verdad es que, desde que la Senda comenzó, creo que este es el primer año que ni me lo había planteado. No tengo la necesidad, por primera vez en mucho, mucho tiempo. Las cosas están bien como están, me parece, y es eso lo que me hace no necesitar el trampolín de propósitos, la excusa del cambio. También que he aprendido que en esto de la mejora continua, lo importante es siempre la siguiente decisión, no pretender arreglar - o perder - todo en una jugada. You are as strong as your next move

Aún así, espoleado, me ha apetecido revisar los objetivos del año pasado y ver si había cumplido. Decía...

Sí, he cumplido. Salí de mi peor pozo, con la fuerza de mis talones y sabiendo buscar el impulso prestado. He sanado. He perseguido lo que me ha hecho feliz, sin parar de moverme. Si te paras, se posa en tu alma.  Me he tranquilizado, he aprendido, he conocido mi peor faceta, le he ganado varias batallas. He bailado, viajado, leído, conocido gente y mantenido las personas que importaban. He evitado la trampa y el agujero que yo mismo hubiera creado. He progresado.

Hago balance y me doy cuenta de que sí, que necesito un objetivo aunque simplemente sea "sigue así".



lunes, 1 de diciembre de 2014

¿Por qué besamos?

Acabo de leer un artículo de esos pseudocientífico que te harían poner los ojos en blanco y - con un breve empujoncito - lanzarte a desmembrar alegremente. ¿Por qué besamos? se titula. Típico del "Muy Interesante" de pleno verano, artículo que uno lee, se rie, comenta y olvida. Pero aparte de para pasar el rato, me gusta leer este tipo de cosas. Da una visión diferente, por superficial que sea, y el hecho de descartar premisas te hace reflexionar sobre lo que cree uno mismo. Quién sabe.

De este en concreto me ha parado una frase

"e incluso tomamos decisiones importantes a partir de cómo nos sentimos durante el primer beso"

Pienso en mi propia respuesta, si la baso en nuestra experiencia. Quiero decir, solo con unas horas ya tuvimos suficientes puntos en la gráfica como para sacar alguna conclusión. Por curiosidad, la primera; por recuperar la sensación de calidez, blando y seco, la segunda. ¿Seco? Seco. El no preparado, el del roce sin capas intermedias. La presión. Por impulso la tercera, seguido de disculpas y rubor; por cariño, por aprovechar la oportunidad, por comunicarse, los posteriores. Por despedirse, el último. ¿Decisiones? No creo que se tomen decisiones importantes justo en ese momento. Quizás justo antes y justo después. Durante bastante ya tienes con contener el ánima.

Dice Rayden que "el primero es mágico, el segundo es íntimo, el tercero es rutina". Creo que nos harían falta muchos más que tres.


lunes, 3 de noviembre de 2014

Otoño

Cumplo con el oficio, con las mismas piedras y plumas que solía encontrar. La diferencia radica en no mirar el reloj de salida. Se ha convertido en una espera paciente. No, como antes, en una excusa para matar el tiempo hasta el próximo acierto. Descubrí que no solo la caverna era falsa, sino que al salir los árboles, el sol, las propias Ideas solían ser de papel. Y me volvi adentro a seguir pensando.

Consolido la brújula moral, las excepciones, mi caracter. Intento templarme por lo que algún día vendrá. El suelo es sólido bajo mis pies y siempre que puedo miro a través de la ventana, sin cristales. Elijo cuidadosamente lo que doy y retengo e intento hacerlo con quién se queda y quién se va. Hace un tiempo me propuse relajarme y aquí estoy, a falta de unos meses para el final y ya podría estar listo para aprobar. Solo que eso nunca valió.

jueves, 23 de octubre de 2014

No abras los ojos

—Cuando Scott todavía estaba en la Facultad de Medicina, escribió el libro que lo hizo famoso; bueno, famoso en ciertos círculos académicos. Se titulaba La trampa de la empatía. Argumentaba de manera contundente (con datos biológicos y psicológicos que respaldaban su hipótesis) que la empatía es, en esencia, un defecto de frontera, que los sentimientos de empatía que los seres humanos tienen unos con otros son en realidad efecto de la confusión. Su tesis era que nos ocupamos uno del otro, porque en alguna parte del cerebro no logramos distinguir entre el propio yo y el del otro. Llevó a cabo un experimento elegantemente simple en el cual los sujetos observaban a un hombre pelando una manzana. Mientras la estaba pelando, la mano del hombre parecía resbalar y el cuchillo le cortaba el dedo. Los sujetos eran grabados en vídeo para realizar un análisis posterior de sus reacciones al corte. Prácticamente, todos los sujetos se estremecieron de manera refleja. Solo dos de los cien no tuvieron ninguna reacción y, cuando se hicieron test psicológicos a esos dos, revelaron características mentales y emocionales comunes con los sociópatas. La opinión de Scott era que estremecerse durante una fracción de segundo cuando alguien se corta es porque durante ese tiempo no somos capaces de distinguir entre esa persona y nosotros mismos. En otras palabras: el límite del ser humano normal es imperfecto de la misma manera en que el del sociópata es perfecto. El sociópata nunca se confunde a sí mismo y sus necesidades con las de otra persona y, por consiguiente, no tiene sentimientos relacionados con el bienestar de los demás

martes, 21 de octubre de 2014

Te ex-quiero

Me ha encantado el artículo de "Te ex-quiero". Es algo que he vivido y vivo, que resulta siempre muy difícil de explicar, y ha sido muy reconfortante encontrármelo escrito.

"Pero... tú sabes que vuestra relación no es normal, ¿no?"

No es nada fácil convencer a cada persona nueva que ese elemento especial se ha ganado su lugar en tu vida, que no vas a renunciar a ella y eso no significa en absoluto que haya otra cosa que no sea amistad. No es fácil, al comenzar, superar todos los rencores o celos o tristezas y pelear por algo que puedes dejar caer. No son fáciles los esfuerzos extra. Pero cuando se compara con lo que aporta, con lo que significa conservar definitivamente a alguien que fue lo bastante especial para llegar ahí, que te conozce como tú mismo, con quien puedes hacer mil y una cosas... Lo de "fácil" y "difícil" son ya solo palabras.

Por la persona que me ha pasado el texto, la victoriosa, la guardiana, la trabubu que se come mi peor y mi mejor cara. La misma que se llevará un abrazo de esos grande grande grande en cuanto pueda volver a verla.

martes, 16 de septiembre de 2014

La letra pequeña

- Acepto toda responsabilidad derivada del presente contrato. Entiendo que es un compromiso profundo y serio, que va a exigir dedicación y esfuerzo desde el primer día hasta el último. Me declaro un adulto consciente e independiente que toma esta decisión voluntariamente.

- Mis circunstancias personales son adecuadas. Declaro haber resuelto todos los asuntos pendientes derivados de pasadas relaciones o, en su defecto, resolverlos con la mayor celeridad, asumiendo que me debo única y exclusivamente a esta relacion, durante toda su duración.

- Acepto pedir disculpas, aún cuando crea tener razón, pues entiendo que importa más el bienestar de la pareja que la "victoria" en una disputa. Entiendo que no hay tal "victoria". En una discusión la pareja siempre pierde.

- Me comprometo a que las discusiones, si ha de haberlas, se llevarán a cabo a través de los medios correctos. En persona siempre que sea posible, por medios audiovisuales si no. Jamás recurriremos a medios escritos como "Whatsapp" para mantener discusiones sobre temas difíciles, pues entendemos que los malentendidos que propician siempre empeorarán las circunstancias.

- No pretenderé cambiar a la otra persona. A la hora de pedir algo, analizaré profunda y fríamente si estoy en el derecho de hacerlo. Comprenderé el esfuerzo que supondrá para la otra persona y estaré dispuesto a ofrecer un esfuerzo equivalente o superior para ayudar al mismo.

- No mentiré.


- Cuidaré la relación también en lo bueno. No me relajaré, no la daré por hecho. Buscaré cosas nuevas que hacer juntos, expresaré mis sentimientos. Defenderé a la pareja (como conjunto) frente a cualquier injerencia, exterior o interior.

- No trasladaré asuntos negativos a la cama. Y viceversa.

- Entenderé que mi pareja, aunque constituye un uno conmigo, sigue manteniendo su carácter individual. Aceptaré sus amistades, actividades y espacio. No usaré este espacio para flirteos, coqueteos o infidelidades de ninguna índole.

- Empatizaré con mi pareja. Ante una reacción de enfado o dolor, buscaré primero el comprender cómo se siente antes que buscar la forma de defenderme. Si mi pareja es una persona impulsiva, entenderé que no todo lo que dice en el calor del momento es real. Si soy una persona impulsiva, me contendré al máximo para evitar dañar.

- Si sucediera lo peor y el presente contrato tuviera que romperse, me comprometo a hacerlo de la forma más cuidadosa posible, manteniendo todos los compromisos adquiridos en base a esta circunstancia. Controlaré mis sentimientos y emociones hacia mi ya ex-pareja, para lo bueno y para lo malo. No le haré daño, ni de una forma o de otra. Intentaré alcanzar el estado de paz lo más pronto posible y, al final, dejar solo buenos recuerdos.


Y ya se sabe lo que ocurre cuando firmas un contrato sin haber leído la letra pequeña.

jueves, 17 de julio de 2014

What would you do?

Me he enganchado a una serie de vídeos de Youtube (bueno, un programa estadounidense de tv que la gente sube a la web). Se llama "What would you do?", y se trata de rodear un lugar con cámaras ocultas, poner a actores a simular situaciones "delicadas" y grabar las reacciones de la gente. Después les preguntan por qué han actuado como han actuado.

Representan acciones de bullying, racismo, discriminación, violencia sexista. Por ejemplo:


Y claro, te pones a pensar, como el título del programa, qué es lo que harías en esta situación.

Yo creo que lo tengo claro, por conocerme y por situaciones parecidas. En un caso como el de arriba, racionalmente no podría dejarlo estar, porque no es algo ético ni justo y me pesaría luego en la conciencia. Sin embargo, sé que tendría miedo. ¿Y si el volao ese tiene una navaja? ¿y si me agrede a mí?

Supongo que en estos casos tiro de la "bestia interior" que siempre intento contener. Aquí haría lo contrario. Sé lo que tengo que hacer, sé que si pienso no me voy a atrever, así que necesito volverme más primario. Me azuzaría a mi mismo, a mi propia rabia, y la dejaría ir. Creo que se sentiría bien.

Las personas que me conocen a medias (y unas cuantas de las que me conocen bien) me tienen por alguien frio, que piensa todo y calcula todo. Eso a veces incluso levanta una barrera con los demás, pues me ven poco humano. Parece que nunca reacciono: casi nada me afecta y lo que me afecta parece que no lo hace, pero en realidad es que me ha revuelto tanto que lo único que puedo hacer es contenerme lo más que pueda. Si algo me toca y me enfada o me asusta, me arden las orejas, me estira el pecho, no soy consciente de que alzo la voz y hasta se me nubla la vista en los casos mas extremos. Quien lo ha visto dice que ha tenido miedo. No me gusta ser esa persona, es como si mi verdadero "yo" saliera y fuera horrible.

Pero en un caso de necesidad sé que está ahí. Puedo llamarlo para lidiar con los problemas que necesiten ser más animal y menos persona. What would yo do? Dicen que las personas hemos conservado la decisión animal frente a los peligros: atacar o huir. Yo lo tengo claro.

lunes, 30 de junio de 2014

Brújula moral (II) / Tentaciones

Las tentaciones no son tan malas. De entrada, vienen definidas: por definición está mal seguirlas. Así que si eres una persona de fuertes convicciones morales, sabes que tienes que rechazarlas. Y si te autodefines como alma libre, sabes que estás obligado a caer.

El problema viene con lo que no está bien, ni mal. Cuando no hay brújula moral, no hay definiciones. No te guías por la moral cristiana ni por el carpe diem eterno. Es difícil resistirse a algo cuando crees menos, cuando no hay nadie que te juzgue o te importe que lo haga, cuando no hay recompensa por aguantar. Cuando las personas que dolerías llevan los mismos muertos en el armario, cuando todo el mundo se comporta igual y no sabes siquiera por qué deberías ser diferente. ¿Qué ganas?

A pesar de eso crees que tienes que seguir, pero ya no sabes ni por qué... ¿y cómo resiste uno ahí?

Hace casi dos años escribía la primera parte. Creo que una de las mejores cosas que tiene el blog es poder comparar este tipo de ideas a lo largo de los años

viernes, 13 de junio de 2014

Gestión del cambio

Cada día tengo más claro que muchas de las lecciones que aprendo en el máster de gestión de proyectos podrían aplicarse a una relación de pareja.

Una frase...

" La confianza es como un embarazo: o se está o no se está "

... y un dibujo sobre cambiar

martes, 10 de junio de 2014

Ingenuidad

- No lo sé, realmente me va a costar quitarme el instinto de protección. Contigo me duró años y ella está mucho mas jodida que tú
- Pero esa chica es autodestructiva. No la puedes salvar de sí misma.
- Se puede. Podría haberlo hecho, eso lo tengo claro
- ¿Ah, si? ¿Cómo? Cuéntame, mezcla de principe azul, batman y supermán.
- Haberla manejado y superar poco a poco sus problemas
- Y un toque de spiderman.
- Con palabras se puede ir cambiando la mente de las personas. Imbécil.
- Sigues pensando que puedes cambiar a la gente Y no es verdad. La gente puede adaptarse, pero no cambia.


lunes, 11 de febrero de 2013

See heaven's got a plan for you

Siempre he presumido de no haber tenido época "discotequera". Yo no tengo pasado oscuro, mi pasado oscuro es ser heavy - decía. Y sin embargo ahora, al menos estando en "sociedad", cada vez me gustan más las canciones que no dicen nada.Ya no me siento capaz de cantar honestamente canciones sobre la amistad cogido de los hombros de un colega, sobre el valor con el puño cerrado en el aire o sobre el amor mirando de reojo a la chiquilla que tengo al lado. Supongo que lo mejor de un concierto heavy era la conexión con la gente. Y en estos momentos poco conectado me siento. Ése será un capullo, ésa no tendrá corazón. Y así.

Así que disfruto más de una salsa o un merengue. Algo que se pueda bailar, que te puedas quitar de energía de encima. Que solo percibas a una persona. Música dance. Lo nuevo de Pitbull. Algo que sea tan tan chorra que no pierdas nada de ti mismo por soltarlo. Y, demonios, es tan agradable bailar. Puedo hacer mil cosas con la cabeza en otro lado. Bailar, no. Me acabo de dar cuenta de que me fuerza a enfocarme en el presente, en los movimientos, en la otra persona, en la música. Me da una pausa de mi propia cabeza. Curioso.

En fin. Don't you worry; don't you worry, child.

martes, 29 de enero de 2013

"Amor" y otros cuentos.

"Amor". Creo que es igual de fantasioso creer en el amor que creer que cuando mueres se te llevan a una sala gigante a decidir si has sido bueno o malo y en función de eso pasarás la eternidad en el cielo o en Pachá un sábado por la noche.


[Fuente]

El amor son drogas. Demostrado científicamente. Es una pistola biológica que la Madre Natura, a.k.a evolución, nos ha puesto en la cabeza para evitar que nos vayamos a la mierda como especie. Es un tapa-defectos. Es lo que permite a las hembras permanecer vinculadas a los capullos que tienen como pareja hasta que engendran. Es lo que evita que dichos machos huyan de su hembra y su paquete en busca de pastos más verdes donde repartir su semilla.


Creo en el amor como concepto intelectual, del alma. No físico. El aceptar que una persona te ayuda a crecer, que tiene valía, que tu vida es mucho mejor con esa persona que sin ella. Eso sí tiene sentido. Las mariposas en el estómago, el sufrir en la ausencia, los celos, el dolor por las infidelidades... Todo eso son putadas que nos vienen impuestas y que debíeramos resistir.


Cojamos las infidelidades, por ejemplo. Hay quien se viene abajo, ¡hay quien perdona! cuando sufre una. Si la vida funcionara como toca, el desenganche de una persona que te ha sido infiel debería ser instantáneo. Lamento por el tiempo perdido, pero no por la persona que ha demostrado que no sabe mantener un compromiso, que ha mentido y engañado. Ha hecho eso, ergo no vale la pena, y como no vale la pena, no se sufre por la despedida. Y, sin embargo, duele.

Fuente

El "amor" y esos caminos en situaciones evidentemente en contra. Cuando uno debería entender que hay muchos peces en el mar, que éste no toca, que sólo se va a complicar la vida... ahí está la avalancha de hormonas que te hacen pensar que la decisión más sensata es empezar a salir con esa chica que conoces de hace sólo tres semanas y que ya se ha liado con dos tíos mientras está contigo. ¡Claro, por qué no! Y allá vas.

Debo confesar que vivo de forma escéptica a estos sentimientos (¿se nota?) y a pesar de eso me veo incapaz de controlarlos. Una anécdota personal: hace unos años me despedía de una chica en una estación de autobuses. Mi novia, para ser exactos. Sabía que nos veríamos de nuevo a las pocas semanas y que mientras íbamos a estar en contacto (teléfono y messenger por aquel entonces). Pues bien, en el momento de pronunciar las palabras de despedida, noté de pronto como si me hubieran comprimido por dentro, se me humedecieron los ojos y supe que ya no había forma de pararlo. Llorando como un niño pequeño en medio de la estación. Se me iba la hembra, claro. Si nos fuera fácil soportar los abandonos pocas parejas durarían lo bastante para procrear. Y sabiendo que todo era cosa de las hormonas, sabiendo racionalmente que no pasaba nada, que era una despedida temporal, ahí estaba yo, totalmente descontrolado. Mi cuerpo me había vendido.

No me gusta el concepto de "amor" como suele entendersse. No me parece justo ni necesario. Es algo que coarta la libertad de decisión, que nubla las decisiones y nos hace emprender acciones autodestructivas. Tal cual lo pienso y tal cual lo escribo.

Y sí, yo he querido y he estado enamorado. Esto viene de un estudio de campo. Y soy feliz.

miércoles, 9 de enero de 2013

Detrás, delante, al lado.

Primero uno se calla siempre, por miedo o vergüenza, por falta de coraje aún ante las peleas más absurdas.

Después, uno se fuerza a combatir y hablar, a pelear todas, a no ser un cobarde. A expulsar ese sentimiento afuera una y otra vez.

Finalmente, uno aprende a contenerse, a pelear solo en las batallas que valen la pena. A dar un paso adelante cuando es necesario, aunque la idea le provoque rechazo, y a dar un paso al lado cuando no va a ganar nada.

Poco a poco.

martes, 8 de enero de 2013

0:02

Creo que en las relaciones hay una terna de sentimientos muy relacionados: miedo, tristeza y rabia. Los últimos pueden confundirse entre sí, y el primero puede dar lugar a uno u otro, a veces dependiendo de nosotros aquello en que se transformará.

La tristeza es la proyección del miedo hacia dentro y la rabia es la expulsión hacia fuera. Cada uno tiene sus ventajas e inconvenientes, pero una vez que tienes miedo no queda otra que elegir en qué convertirlo. O eso o el miedo elige por ti.

Con la tristeza uno vuelve hacia sí mismo aquello que le produce temor. Se recluye y espera aquello que ha de venir, temiendo de forma pasiva. Yo lo encuentro algo más nocivo, en tanto que no sale de tu sistema y puede destruirte poco a poco, haciéndote pequeñito. A cambio mantienes la conciencia tranquila y solo tienes una persona de la que preocuparte: tú.

La rabia es enfocarlo hacia la otra persona. Libera cualquier exceso de energía, a base de afilar el miedo y lanzarlo fuera de nosotros, muchas veces queriendo eliminar aquello que nos ha producido miedo, corregirlo, embotarlo. La rabia te protege, pero produce soledad impuesta, pues alejas tarde o temprano a aquella persona que tengas al lado.

Pero es así, es malo o malo, pues del miedo no puede salir nada positivo. La solución sería no tenerlo, pero hay veces que es inevitable. Como una enfermedad, puedes contraerlo o que te lo transmitan y eso normalmente ya no tiene vuelta de hoja. Suele ser tan fácil de curar como querer eliminar un constipado durmiendo con la ventana abierta. Quizás con la primavera.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Un pensamiento de fin de año

Muchas veces he dicho, mitad en coña, mitad en serio, que conocer al amor de tu vida demasiado pronto debe de ser una putada. Ya puestos a pasar toda tu vida con una persona y considerando que ya no conocerías a más mujeres, tendría sus ventajas dedicarte a conocer "mundo" durante unos años antes de aposentarte finalmente. Otras personas, experiencias, etc.

Hoy, viendo un capítulo de How I Met Your Mother, el pensamiento contrario me ha entrado con bastante fuerza. Conocer al amor de tu vida pronto significa que vas a tener muchos más años para estar con ella. A fin de cuentas, al final ¿te acordarás de unos rostros vagos y noches tontas? Probablemente no, y probablemente eso ya no signifique nada para ti. Pero ¿y tener cinco, diez años más con la persona a la que quieres? Desplazar todo hacia atrás en el tiempo para llegar más lejos, más alto en algo que sí ha perdurado. Supongo que llegado el final cambiaría casi todos mis recuerdos de otras chicas por unos años más con esa persona.

Yo soy un pajarito, no sé qué me pasa ultimamente. Primero el querer una cosita regordeta que estrujar, ahora esto...

Hum.

sábado, 8 de diciembre de 2012

¿Y vosotros qué opináis de la mentira?

L. - No me gustan los mentirosos.
E. - Hay que decir la verdad, claro.
A. - Yo creo que la sinceridad es vital
(...)
A.- Pero no a todos, a ver, si con alguien no tengo confianza no tengo por qué contarlo todo.
D. - Claro, claro. ¿Y a tu pareja?
A. - Lo que le tengo que contar, si no me pregunta.
D.- Eso es mentir por omisión.
A.- No es lo mismo mentir que engañar.
(...)
D.-¿Entonces sinceridad total?
E. - Hombre, se le cuenta todo más o menos.
D.-¿Cómo mas o menos?
E. - El 98% de las cosas...
L.- Yo quedé con una ex el otro día y yo sé que no voy a hacer nada, pero a mi novia le jodería saberlo, así que no se lo dije.
E. - Yo alguna cosa no he contado
(...)
E. - Tú es que te lo tomas demasiado en serio.