¡Cuidado que se cumple! Hay que joderse, estaba listo para mojarme los pies y un tsunami me ha pasado por encima. ¿Estos sentimientos de debajo del sofá son tuyos?
¿Esperanzas dices? Se trenza el pelo con la luz de la mañana de domingo. Sonrisita cansada de la chica de la alturas, que cree todo menos lo que es. ¡Que me cabes en los brazos, que eso no se encuentra cada día! Me reprimo para no alborotarla más. Jugando, jugando, me he dejado la tranquilidad en casa. Volveré a hurtadillas, devolveré el anillo y, con suerte, me la traeré de vuelta. ¿La tranquilidad? ¿O las ...?
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domingo, 16 de noviembre de 2014
domingo, 14 de septiembre de 2014
10:07
Dedico mis bailoteos matutinos a las presencias dañinas que hace meses que espolean a Jinx contra mí. Quizá peco de falta de claridad en este mi blog, por una vez haré una excepción: que os jodan. Yo sigo bailando.
Y Jinx cada día está mejor, gracias.
Y Jinx cada día está mejor, gracias.
viernes, 11 de julio de 2014
23:14
No sé de qué parte me enamoré, si de la real bajo la fachada o si de la simulada por conveniencia. Me niego a creer que ambas fueran reales, pues no me cabe que pueda coexistir en la misma persona la ternura incontenida por el otro y el egoismo salvaje por encima de cualquier otra cosa.
Pienso que me quedé la parte real, pienso que fue cierto. Pienso que ella lo sabe, que a partir de ahora todo será conformarse con esa libertad. Porque eso es lo que parece, ¿no? El hacer lo que uno quiere a cada momento, sin límites. Ahora bien, ¿no se supone que tener libertad es poder hacer lo que uno realmente desea? Si eres esclavo de tus instintos y de las convenciones del carpe diem, y eso te acaba privando de lo que realmente esperas ¿no eres igual de preso? Para mí, "libertad" es poder conseguir lo que realmente quiero, aunque para ello tenga que sacrificar y restringirme en algunos momentos.
El dolor por dolor es evitable. Cuando sólo queda rencor puro, o rabia, asco, decepción. Si sólo queda aquello que hizo perder la voz de niño de la que habla el poema. Si todo es negativo puedes hacer una bola y arrinconarla en la consciencia, haciéndola pequeñita hasta que desaparezca. Tardes más o tardes menos. El problema es si hay un tinte de ternura en todo eso. Si todavía tienes algo de sincronía con eso que pretendes eliminar. No puedes.
Queda una solución relativamente clara: dividir la persona y atesorar el recuerdo. Ese recuerdo no te puede hacer daño en tanto que la otra persona siga esa nueva senda de emociones y liberadas experiencias. Si consigues comprender que la persona que quieres, que querías, ya no existe, y ha sido reemplazada por esa criatura que no entiendes, el camino hacia la recomposición queda mucho más despejado y esa persona comienza a no estar en tus noches. Eso sí, cuidado con la maldita ternura. Es la mala de toda esta historia.
Pienso que me quedé la parte real, pienso que fue cierto. Pienso que ella lo sabe, que a partir de ahora todo será conformarse con esa libertad. Porque eso es lo que parece, ¿no? El hacer lo que uno quiere a cada momento, sin límites. Ahora bien, ¿no se supone que tener libertad es poder hacer lo que uno realmente desea? Si eres esclavo de tus instintos y de las convenciones del carpe diem, y eso te acaba privando de lo que realmente esperas ¿no eres igual de preso? Para mí, "libertad" es poder conseguir lo que realmente quiero, aunque para ello tenga que sacrificar y restringirme en algunos momentos.
El dolor por dolor es evitable. Cuando sólo queda rencor puro, o rabia, asco, decepción. Si sólo queda aquello que hizo perder la voz de niño de la que habla el poema. Si todo es negativo puedes hacer una bola y arrinconarla en la consciencia, haciéndola pequeñita hasta que desaparezca. Tardes más o tardes menos. El problema es si hay un tinte de ternura en todo eso. Si todavía tienes algo de sincronía con eso que pretendes eliminar. No puedes.
Queda una solución relativamente clara: dividir la persona y atesorar el recuerdo. Ese recuerdo no te puede hacer daño en tanto que la otra persona siga esa nueva senda de emociones y liberadas experiencias. Si consigues comprender que la persona que quieres, que querías, ya no existe, y ha sido reemplazada por esa criatura que no entiendes, el camino hacia la recomposición queda mucho más despejado y esa persona comienza a no estar en tus noches. Eso sí, cuidado con la maldita ternura. Es la mala de toda esta historia.
domingo, 2 de diciembre de 2012
4:10
En esto que se acercan dos chicas, macas, hippies, uno o dos años mayores. "¿Catalán o castellano?" Me pregunta una. "Castellano, pero entiendo el catalán". Me mira la otra chica y dice "guapo". Se van.
Vuelven a los 5 minutos. Quizás me vieron con el nubarrón en la cabeza. "Queríamos hacerte un regalo" y me sonríen. Algo me dice que no me desean mal, pero los reflejos actúan y me echo hacia atrás. "Tengo novia" -les digo -. "No te preocupes, nosotras también. Solo queríamos decirte que eres guapo y que no estés así".
Me da un beso en la mejilla y se van.
Vuelven a los 5 minutos. Quizás me vieron con el nubarrón en la cabeza. "Queríamos hacerte un regalo" y me sonríen. Algo me dice que no me desean mal, pero los reflejos actúan y me echo hacia atrás. "Tengo novia" -les digo -. "No te preocupes, nosotras también. Solo queríamos decirte que eres guapo y que no estés así".
Me da un beso en la mejilla y se van.
viernes, 2 de noviembre de 2012
00:03
Después de darle vueltas un rato a los problemas, a veces surge una vocecilla que al escucharla consigue que se te comprima el pecho. Sabes entonces que has dado con la razón real, el punto común a todo.
Te lo mereces.
O, como decía una pintada en un muro: "Estar solo no es casualidad".
Te lo mereces.
O, como decía una pintada en un muro: "Estar solo no es casualidad".
lunes, 29 de octubre de 2012
1:21
Vuelvo al teclado en mis últimos días como valenciano. No estoy triste. Voy donde me pide el futuro que vaya. Hay una persona por la que debo velar, como llevo haciendo desde que tengo uso de conciencia y por ella al norte voy.
Cuando me llevaron mis padres de Madrid a Ciudad Real, no lloré, porque era demasiado pequeño. De la Mancha a Alicante, lloraba por los amigos perdidos, por lo nuevo. Después he comprendido que la distancia entre dos personas puede surgir estén separadas 200 kilómetros ó 2 metros, en meses o en un momento. Que las voluntades (con una pequeña ayuda de trenes y aviones) pliegan el tiempo y la distancia si es necesario. No estoy triste.
Hoy comprendo que lo nuevo es lo mejor que te puede pasar. Cuando agotas los cartuchos en un lugar lo mejor que puedes hacer es seguir adelante. Durante un tiempo se te concederá volver a pensar que esta vez quizás sí.
Adelante, siempre adelante.
La cuestión es que, aunque no te vayas enseguida, por lo menos en tu cabeza tendrías que estar yéndote siempre.
Cuando me llevaron mis padres de Madrid a Ciudad Real, no lloré, porque era demasiado pequeño. De la Mancha a Alicante, lloraba por los amigos perdidos, por lo nuevo. Después he comprendido que la distancia entre dos personas puede surgir estén separadas 200 kilómetros ó 2 metros, en meses o en un momento. Que las voluntades (con una pequeña ayuda de trenes y aviones) pliegan el tiempo y la distancia si es necesario. No estoy triste.
Hoy comprendo que lo nuevo es lo mejor que te puede pasar. Cuando agotas los cartuchos en un lugar lo mejor que puedes hacer es seguir adelante. Durante un tiempo se te concederá volver a pensar que esta vez quizás sí.
Adelante, siempre adelante.
La cuestión es que, aunque no te vayas enseguida, por lo menos en tu cabeza tendrías que estar yéndote siempre.
sábado, 29 de septiembre de 2012
Reacciones (4:05)
Con frecuencia me encuentro reaccionando de forma aparentemente nociva a los mismos estímulos de siempre. Elijo la reacción de siempre, a pesar de que cree mal rollo, discusiones o acabe llevándome por el camino de apretar los dientes.
Me pregunto a veces si podría cambiarlas. Elegir que a algo no le voy a dar importancia y no dársela, resultando en unas interacciones más felices. Ser un "yo" más pacífico, menos cínico, más relajado.
Pero dos impulsos me retienen. El primero es el de justicia. Hay cosas que, en contra del criterio general del mundo y en particular de la otra persona, creo que no están bien. Tomármelas a buenas sería como validarlas. El segundo es el de defensa y... ¿autenticidad? Creo que modificar esas respuestas sería como idiotizarme. El recelo, por ejemplo, no deja de ser un mecanismo de alerta temprana y es como si al dejar de dar importancia a ciertas cosas fuera más probable pasarlas por alto y, por tanto, no estar preparado. Y que yo no soy así. Esas reacciones, esa "mala leche", esa "anticipación" que más de una vez me ha permitido ver la mina antes de chafarla es parte de lo que me configura como persona. Una especie de principios, aunque sean principios aparentemente negativos. Pero son los míos y no creo que tenga otros, aunque no gusten.
Claro está, que en ciertas situaciones debes tragarte esa mala leche. Ya sea instantáneamente, porque la situación de pronto lo exige (en esos casos es como poner un muro de contención enorme para que nada salga, es una sensación curiosa) o ya sea de forma definitiva, porque no quede otra y como intento de excepción permanente.
Me pregunto a veces si podría cambiarlas. Elegir que a algo no le voy a dar importancia y no dársela, resultando en unas interacciones más felices. Ser un "yo" más pacífico, menos cínico, más relajado.
Pero dos impulsos me retienen. El primero es el de justicia. Hay cosas que, en contra del criterio general del mundo y en particular de la otra persona, creo que no están bien. Tomármelas a buenas sería como validarlas. El segundo es el de defensa y... ¿autenticidad? Creo que modificar esas respuestas sería como idiotizarme. El recelo, por ejemplo, no deja de ser un mecanismo de alerta temprana y es como si al dejar de dar importancia a ciertas cosas fuera más probable pasarlas por alto y, por tanto, no estar preparado. Y que yo no soy así. Esas reacciones, esa "mala leche", esa "anticipación" que más de una vez me ha permitido ver la mina antes de chafarla es parte de lo que me configura como persona. Una especie de principios, aunque sean principios aparentemente negativos. Pero son los míos y no creo que tenga otros, aunque no gusten.
Claro está, que en ciertas situaciones debes tragarte esa mala leche. Ya sea instantáneamente, porque la situación de pronto lo exige (en esos casos es como poner un muro de contención enorme para que nada salga, es una sensación curiosa) o ya sea de forma definitiva, porque no quede otra y como intento de excepción permanente.
viernes, 21 de septiembre de 2012
0:48
Llevo unas horas colocando fotos en el álbum. Creo que lo he contado ya alguna vez: cada vez que llega septiembre hago una recopilación de todas las fotos del curso anterior, selecciono las que creo que mejor representan el año y las revelo, incorporandolas a un álbum con su fecha y una pequeña nota en cada una sobre lo que aparece en ella.
Después de 5 ó 6 años haciendo esto, me encuentro con más de 800 fotos reveladas, colocadas y anotadas. Contando con que la primera vez que lo hice hasta robé a mis padres fotos de cuando era pequeño, ahora tengo mi vida en 4 álbumes. Son una de mis posesiones más preciadas. Y no me la he encontrado, no me la han regalado ni ha venido a mí de ninguna forma. De la nada y poquito a poco la he ido construyendo desde cero hasta lo que es hoy en día.
Entonces, pienso... ¿algo es importante por su naturaleza o porque quieres que lo sea? Aplíquese a los pensamientos de siempre.
Después de 5 ó 6 años haciendo esto, me encuentro con más de 800 fotos reveladas, colocadas y anotadas. Contando con que la primera vez que lo hice hasta robé a mis padres fotos de cuando era pequeño, ahora tengo mi vida en 4 álbumes. Son una de mis posesiones más preciadas. Y no me la he encontrado, no me la han regalado ni ha venido a mí de ninguna forma. De la nada y poquito a poco la he ido construyendo desde cero hasta lo que es hoy en día.
Entonces, pienso... ¿algo es importante por su naturaleza o porque quieres que lo sea? Aplíquese a los pensamientos de siempre.
miércoles, 4 de julio de 2012
19:04
Seré el amigo o la aventura. El bueno, el feo, el malo (no me pidan ser el guapo). Una pieza del puzzle -cualquiera-, la solución, la herramienta, el quitapenas. Seré lo que quieras tú o tú o tú. Y mientras me ocupo armando y desarmándome, no tendré tiempo para pensar qué quiero yo. En el torbellino de hojas sueltas hay algo escondido, y mientras no caiga estará todo bien.
lunes, 11 de junio de 2012
13:24
Por muy bien que se esté en casa de los padres, cebadito y atendido, siempre acabo echando de menos volver a la mía. Bueno, no es mía, así que la que ocupo. Es como si al vivir solo uno pudiera extenderse todo lo que quisiera, llenar todos los rincones. Y siempre que estás con otras personas tienes que replegarte y mantenerte acotado en un espacio no mucho mayor que uno mismo.
Pensando que el año que viene me meto en un Colegio Mayor. A ver donde acaba mi paz espiritual.
Pensando que el año que viene me meto en un Colegio Mayor. A ver donde acaba mi paz espiritual.
domingo, 3 de junio de 2012
4:51. La Vereda
Sigue sin haber un lugar que me afecte tanto como Alicante.
Hoy he vuelto a la Vereda. Objetivamente, es un pub de dos pisos, donde ponen música estilo Extremoduro, Marea, Celtas Cortos,... Personalmente, es un nido de recuerdos.
Hacía mucho que no volvía, y ha sido como encontrarse un enorme ancla que ni siquiera sabías que has dejado ahí. De pronto parecía que muchos "problemas" perdían importancia, que a mi yo de entonces no le hubieran importado, y a mí no me tenían que importar. He sentido la nostalgia de los 18, de ser unos cazurros que se adueñaban del piso de arriba bailando, o de sentir la pared contra mi espalda y una mano sujetando la mía.
Uno piensa en este puente que se crea de pronto, y relativiza los problemas. Revalora el camino desde entonces, utiliza la toma de tierra que elimina lo accesorio. Separa los escalones reales de los falsos y así puede intentar descubrir el siguiente.
Hoy he vuelto a la Vereda. Objetivamente, es un pub de dos pisos, donde ponen música estilo Extremoduro, Marea, Celtas Cortos,... Personalmente, es un nido de recuerdos.
Hacía mucho que no volvía, y ha sido como encontrarse un enorme ancla que ni siquiera sabías que has dejado ahí. De pronto parecía que muchos "problemas" perdían importancia, que a mi yo de entonces no le hubieran importado, y a mí no me tenían que importar. He sentido la nostalgia de los 18, de ser unos cazurros que se adueñaban del piso de arriba bailando, o de sentir la pared contra mi espalda y una mano sujetando la mía.
Uno piensa en este puente que se crea de pronto, y relativiza los problemas. Revalora el camino desde entonces, utiliza la toma de tierra que elimina lo accesorio. Separa los escalones reales de los falsos y así puede intentar descubrir el siguiente.
sábado, 5 de mayo de 2012
17:53
Ayer me dijeron que no tengo corazón, que soy como un muñeco de hojalata.
Era nuestra cena de gala, de promoción. No de graduación, porque prácticamente nadie terminará este año la carrera. Una excusa para salir todos de traje y vestido a cenar y bailar. El broche necesario a cinco años de vernos con cara de lunes, de stress, de agotamiento general de exámenes. También de cenas de baratillo y botellones, o pubs. Hay que cerrar las cosas.
Había chicas muy guapas ayer. Algunas, hasta solteras. He de confesar que normalmente voy con las orejas alzadas, "busca, busca". Pero he enredado demasiado mi vida por esto, y últimamente quiero estar tranquilo. No la tranquilidad de "paso de mujeres", que no se la cree nadie, o el "no, no, no te voy ni a conocer porque me he dicho que paso de todo" que tampoco es creíble. La tranquilidad de "puf, párate un poquito en el camino". Por ello no anduvía a la caza. Y eso te deja el alma tranquila para otras cosas. Bailé como si lo fueran a prohibir, creo que con toda la población femenina de mi promoción. Revolviendo a los demás, poniendo un poco de vida, y sin preocuparme si tú si yo. Protegí a una amiga todo lo que pude de las cosas que no son ni pueden ser.Tuve una conversación de barra de pub en la que me dijeron esa frase, y saqué a la pista a una de esas chicas que se protegen a base de cristales. Ayer el muñeco de hojalata estaba feliz dando vueltas, cuidando a la gente y divirtiéndose. Y supongo que si era feliz es que quizás tenía un poquitito de corazón. Creo que lo que me cuesta es encontrarlo.
Era nuestra cena de gala, de promoción. No de graduación, porque prácticamente nadie terminará este año la carrera. Una excusa para salir todos de traje y vestido a cenar y bailar. El broche necesario a cinco años de vernos con cara de lunes, de stress, de agotamiento general de exámenes. También de cenas de baratillo y botellones, o pubs. Hay que cerrar las cosas.
Había chicas muy guapas ayer. Algunas, hasta solteras. He de confesar que normalmente voy con las orejas alzadas, "busca, busca". Pero he enredado demasiado mi vida por esto, y últimamente quiero estar tranquilo. No la tranquilidad de "paso de mujeres", que no se la cree nadie, o el "no, no, no te voy ni a conocer porque me he dicho que paso de todo" que tampoco es creíble. La tranquilidad de "puf, párate un poquito en el camino". Por ello no anduvía a la caza. Y eso te deja el alma tranquila para otras cosas. Bailé como si lo fueran a prohibir, creo que con toda la población femenina de mi promoción. Revolviendo a los demás, poniendo un poco de vida, y sin preocuparme si tú si yo. Protegí a una amiga todo lo que pude de las cosas que no son ni pueden ser.Tuve una conversación de barra de pub en la que me dijeron esa frase, y saqué a la pista a una de esas chicas que se protegen a base de cristales. Ayer el muñeco de hojalata estaba feliz dando vueltas, cuidando a la gente y divirtiéndose. Y supongo que si era feliz es que quizás tenía un poquitito de corazón. Creo que lo que me cuesta es encontrarlo.
jueves, 26 de abril de 2012
22:52
- ¿Qué piensas de ti mismo?
- Soy alguien único. Me gustaría no serlo. A veces es chungo no encontrar a ni una sola persona que comparta lo que pienso. Creo que soy bastante peor persona que lo que algunos piensan y viceversa, pero en general me caigo bien. Me acepto.
- ¿Que comparta lo que piensas? ¿entenderte?
- Compartir los valores. El querer ver qué es lo que mueve a las personas. Que no lo desestimen con un "te rallas mucho" cuando al final suelo tener razón. La sinceridad, sobre todo. Todo el mundo miente. **** ha sido la única que ha ido conmigo de frente en todo y mira lo lejos que está. La peña es muy inmadura y no puedes confrontarla.
- Mmmmm...
- ¿Y tú qué piensas de ti?
- Soy alguien único. Me gustaría no serlo. A veces es chungo no encontrar a ni una sola persona que comparta lo que pienso. Creo que soy bastante peor persona que lo que algunos piensan y viceversa, pero en general me caigo bien. Me acepto.
- ¿Que comparta lo que piensas? ¿entenderte?
- Compartir los valores. El querer ver qué es lo que mueve a las personas. Que no lo desestimen con un "te rallas mucho" cuando al final suelo tener razón. La sinceridad, sobre todo. Todo el mundo miente. **** ha sido la única que ha ido conmigo de frente en todo y mira lo lejos que está. La peña es muy inmadura y no puedes confrontarla.
- Mmmmm...
- ¿Y tú qué piensas de ti?
domingo, 22 de abril de 2012
14:06
A veces me gustaría tener el palito de los Men in Black, ese que suelta un flashazo y permite borrarle los recuerdos a la gente y cambiárselo por otros nuevos. Creo que el mayor equipaje es el que se va dejando en vidas ajenas.
Me encantaría poder borrarme.
Me encantaría poder borrarme.
viernes, 16 de marzo de 2012
5:26
Vaya por delante que estoy alcoholizado, que escribo mientras espero que se me pase y así poderme ir a dormir. Vaya por delante que suerte quien pueda leer esto antes de que me levante mañana y lo borre.
No me gusta la falsa modestia. Si uno ha dado las vueltas suficientes a una decisión, no sé por qué está mal visto que no se la replantee con el primer cantamañanas que se la cuestione. Hay personas, ¡hasta con buena fe!, que son capaces de decirte veinte veces "¿pero no ves el daño que le hiciste?" y son capaces de ver cero veces al que te habías expuesto tú. Hay muy pocas personas que sean capaces de ver los dos lados del error. El punto bueno en que si sólo ven uno, se puede clasificar su opinión como "incompleta" y que te rebote automáticamente. Pero eso también es soberbia, claro.
El "amor", el "gustarse" y el "quererse" están sobrevalorados cuando son frágiles. Uno puede dejar de gustarse y al mes estar indemne, pero si ese gustar ha vuelto cargado de veneno, durará mucho más. El daño recibido se recuerda mucho más que el bien en la misma medida. Sé que esto es una aberración respecto al buenrollismo de "sólo hay que quedarse con lo bueno", pero me da a mí que el que dijo eso no acababa de pasar por ciertas cosas.
Al final lo importante es saberse cuidar uno mismo, y proteger eso a cualquier precio. El que quiera, que lea cuentos que le digan otra cosa, pero entonces que tenga suerte con lo que se pueda encontrar. He dicho.
No me gusta la falsa modestia. Si uno ha dado las vueltas suficientes a una decisión, no sé por qué está mal visto que no se la replantee con el primer cantamañanas que se la cuestione. Hay personas, ¡hasta con buena fe!, que son capaces de decirte veinte veces "¿pero no ves el daño que le hiciste?" y son capaces de ver cero veces al que te habías expuesto tú. Hay muy pocas personas que sean capaces de ver los dos lados del error. El punto bueno en que si sólo ven uno, se puede clasificar su opinión como "incompleta" y que te rebote automáticamente. Pero eso también es soberbia, claro.
El "amor", el "gustarse" y el "quererse" están sobrevalorados cuando son frágiles. Uno puede dejar de gustarse y al mes estar indemne, pero si ese gustar ha vuelto cargado de veneno, durará mucho más. El daño recibido se recuerda mucho más que el bien en la misma medida. Sé que esto es una aberración respecto al buenrollismo de "sólo hay que quedarse con lo bueno", pero me da a mí que el que dijo eso no acababa de pasar por ciertas cosas.
Al final lo importante es saberse cuidar uno mismo, y proteger eso a cualquier precio. El que quiera, que lea cuentos que le digan otra cosa, pero entonces que tenga suerte con lo que se pueda encontrar. He dicho.
martes, 28 de febrero de 2012
2:44 (antiguo)
Mi compañero de piso, bastante perjudicado tras una noche de fiesta, vomita en el baño. Abajo, tras la persiana echada, todavía suenan las conversaciones típicas de un sábado noche. Llegan hasta aquí arriba siempre, y siempre son las mismas voces distintas. Por una estupidez, Chispa se ha ido sola a casa, y eso que ha estado sonriéndome toda la noche. Creo que no soy justo con ella, pero demonios, ella podría ser sincera por una vez. Toda la noche jugando a póker y no ha enseñado sus cartas ni una sola vez. Me pican los ojos, pero espero, por si al cargar la página...
El cursor se ha detenido y parpadea, esperando. No sé lo que quieres de mí.
El cursor se ha detenido y parpadea, esperando. No sé lo que quieres de mí.
sábado, 14 de enero de 2012
2:30
Me gustan las personas que tienen una psique sorprendente. No importa si es por haber sido consentidas o malcriadas, si todo tiene buen origen o si es un nido de tormentas. A estas alturas o en esta situación lo que más valoro es sorprenderme. Me divierten en menor manera las personas que no tienen estilo. Enfádate, insúltame si quieres o intenta manipular, pero hazlo bien. Llevo mejor las que se esconden, las que creen que no las veo o no las entiendo. Me hace gracia hacer como que no comprendo mientras corretean de un lado a otro. Llevo bien el control de ira. Uno se da cuenta de que la mayor parte de discusiones se disuelven solas si las ignoras. Y otro efecto sorprendente: resulta que si no las provoco, hay quien aún las busca sin disimulo.
Pero lo más entretenido de todo es el tema recurrente de este blog: la sinceridad. Mientras que durante años he creído que lo que mejor funcionaba era jugar al gato y ratón, sin mentir pero sin descubrirse, ahora creo que una verdad desnuda en el momento correcto hace brecha mejor que la indiferencia o el escondite mejor planificados. Sobre todo con personas que están acostumbradas a los requiebros. Les fascina ver una verdad ahí plantada y, quieras que no, que miren una mano te permite hacer lo que quieras con la otra. Qué mal está decir esto. O no.
Creo que hemos vuelto al standby. Decía un libro hace poco que a veces para poder mover el mundo tienes que bajarte de él durante un tiempo. Bueno, suena bastante bien...
Pero lo más entretenido de todo es el tema recurrente de este blog: la sinceridad. Mientras que durante años he creído que lo que mejor funcionaba era jugar al gato y ratón, sin mentir pero sin descubrirse, ahora creo que una verdad desnuda en el momento correcto hace brecha mejor que la indiferencia o el escondite mejor planificados. Sobre todo con personas que están acostumbradas a los requiebros. Les fascina ver una verdad ahí plantada y, quieras que no, que miren una mano te permite hacer lo que quieras con la otra. Qué mal está decir esto. O no.
Creo que hemos vuelto al standby. Decía un libro hace poco que a veces para poder mover el mundo tienes que bajarte de él durante un tiempo. Bueno, suena bastante bien...
miércoles, 21 de diciembre de 2011
14:07
Cuando estoy tocado vengo al blog. A veces lo abro y lo cierro, sin escribir nada, no llego a dar forma a la frustración que me ha traído. Otras escribo dos líneas, borro. O escribo más, y guardo. O soy capaz de cristalizar toda esa bola negativa en una entrada que decido dejar aquí.
A veces me imagino mis cansancios, decepciones, desesperaciones y hastíos materializándose en forma de pequeñas figuritas que puedo alinear como si de un ejército en miniatura se tratase. Mi batallón personal de desengaños, cada uno con nombre y fecha, listos para expulsar a cualquier monstruo de inocencia que se atreva a acercarse. Pero como todos los seres imaginarios, son amorfos, y tan pronto parecen atenuarse hasta la invisibilidad, como se unen todos juntos en una gran masa de rabia. Suerte que se rompe tras el primer impacto.
A veces mueren rápido. O se esconden con el olvido. El problema es que cada vez que llega uno nuevo, todos los demás reaparecen. Y aquí estoy, batallando, día tras día. Suerte que año nuevo, reglas nuevas. Las cosas deben cambiar.
A veces me imagino mis cansancios, decepciones, desesperaciones y hastíos materializándose en forma de pequeñas figuritas que puedo alinear como si de un ejército en miniatura se tratase. Mi batallón personal de desengaños, cada uno con nombre y fecha, listos para expulsar a cualquier monstruo de inocencia que se atreva a acercarse. Pero como todos los seres imaginarios, son amorfos, y tan pronto parecen atenuarse hasta la invisibilidad, como se unen todos juntos en una gran masa de rabia. Suerte que se rompe tras el primer impacto.
A veces mueren rápido. O se esconden con el olvido. El problema es que cada vez que llega uno nuevo, todos los demás reaparecen. Y aquí estoy, batallando, día tras día. Suerte que año nuevo, reglas nuevas. Las cosas deben cambiar.
sábado, 17 de diciembre de 2011
11:14
Percibo el calor, veo el humo a lo lejos, oigo el crepitar cada mañana más cercano. Sentado en el suelo del salón mirando mis cosas, las que he ido sacando y colocando cuidadosamente. Algunas ya están ennegrecidas, agrietadas, las que me han acompañado a lo largo del camino. Quizás podamos seguir quietos y esperar que esta vez el incendio nos pase de largo, respete esta casa. Quizás podamos tumbarnos a dormir. La alternativa es quemar todo de nuevo por si nos alcanza el fuego.
sábado, 10 de diciembre de 2011
4:19
¿Sabéis lo que os digo? Que vivan los romances y vivan los enamoramientos. Que vivan los aciertos y los fracasos sobretodo. Que todo esto cuenta para algo y cuando llegue el día que pueda decir "todo lo que he vivido me ha traído a ser feliz" no tendré que arrepentirme de nada.
Y como estoy feliz y contento sin motivo ni razón, ahí va una canción tonta sobre el amor. No todo van a ser melodías complejas y letras profundas.
And you warm me up and you wait for it
Whenever whatever
And then you
You wake me up and you wait for it
Whenever whatever
We wanna goooooo
Whatever whatever
We wanna goooooo.
Brindemos!
Y como estoy feliz y contento sin motivo ni razón, ahí va una canción tonta sobre el amor. No todo van a ser melodías complejas y letras profundas.
And you warm me up and you wait for it
Whenever whatever
And then you
You wake me up and you wait for it
Whenever whatever
We wanna goooooo
Whatever whatever
We wanna goooooo.
Brindemos!
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