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martes, 28 de febrero de 2012

2:44 (antiguo)

Mi compañero de piso, bastante perjudicado tras una noche de fiesta, vomita en el baño. Abajo, tras la persiana echada, todavía suenan las conversaciones típicas de un sábado noche. Llegan hasta aquí arriba siempre, y siempre son las mismas voces distintas. Por una estupidez, Chispa se ha ido sola a casa, y eso que ha estado sonriéndome toda la noche. Creo que no soy justo con ella, pero demonios, ella podría ser sincera por una vez. Toda la noche jugando a póker y no ha enseñado sus cartas ni una sola vez. Me pican los ojos, pero espero, por si al cargar la página...

El cursor se ha detenido y parpadea, esperando. No sé lo que quieres de mí.

sábado, 17 de diciembre de 2011

11:14

Percibo el calor, veo el humo a lo lejos, oigo el crepitar cada mañana más cercano. Sentado en el suelo del salón mirando mis cosas, las que he ido sacando y colocando cuidadosamente. Algunas ya están ennegrecidas, agrietadas, las que me han acompañado a lo largo del camino. Quizás podamos seguir quietos y esperar que esta vez el incendio nos pase de largo, respete esta casa. Quizás podamos tumbarnos a dormir. La alternativa es quemar todo de nuevo por si nos alcanza el fuego.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Va todo bien.

Claro que no vivo pensando en ti. Veo una chica de pelo rizado por la universidad y algo se pone cabeza abajo justo al lado de los pulmones, pero eso es sólo porque hoy en día todo el mundo lleva el pelo liso, ¿y así cómo no me voy a acordar? Estoy feliz, y me encuentro tarareando "en el mar más profundo". Y aunque sé que la culpa es de Rosana, por ser comercial como ella sola y basarse en melodías pegadizas, no entiendo por qué en mi cabeza suena esa canción de una forma mucho más... dulce.

En un pasaje de un libro de ciencia ficción, uno de los personajes era un científico que había hecho un descubrimiento tan peligroso que su castigo había sido que le colocaran un chip en el cerebro que le impedía siquiera pensar sobre ello. Cuando intentaba hacerlo o contarle su descubrimiento a alguien, el aparato le provocaba tales temblores y malestar que rápidamente tenía que desistir o acababa cayendo. Y esto no lo digo por nada en especial, porque no hay nada en lo que me obligue a no pensar. No hay congoja, no veo el hilo de agua que se escapa del embalse, no hay grietas en las rocas. No me aprieta el corazón.

jueves, 27 de octubre de 2011

Decisiones.

Llega el momento de tomar las decisiones emocionales, y ahí no hay quién se aclare. Sentimientos contra razón, pero también vísceras y vísceras o bloqueo mental. Creo que la única forma de decidirse rápido y bien son los principios, tener una fuerza motora que en última instancia sea la que nos encamine. Cada cual tiene la suya. Voy a hablar de la mía, y de cómo y por qué ha ido cambiando. Veréis.

Al principio mi leiv motiv era muchas veces la vergüenza o la timidez, que más de una forma de tomar decisiones era una forma de no tomarlas. Evitar actuar porque cierta barrera infranqueable te mantiene atado. Muy poco aconsejable, pero por suerte fue fácil de abandonar. A fin de cuenta, esa fuerza no existe. Si soy yo el que puedo cruzar el último metro, si solo tengo que ordenárselo a mis piernas, si solo tengo que hacer algo tan sencillo como expulsar aire mientras muevo los labios... Lo hago.

Luego... el orgullo. Tiene la ventaja de que es cálido y te encuentras bien. Y nadie te va a mirar por encima del hombro. Pero tarde o temprano te quedas frío y por muy fuerte que te sintieras en aquel momento, si el orgullo fue tu criterio para decidir, acabas pensando "no estuvo bien". Yo soy muy orgulloso, y muchas decisiones las tomé por ese motivo. Lo aplicaba a decisiones importantes, porque tenía claro que yo había de ser lo más importante para mí mismo. Y tenía razón, pero fallaba el enfoque. El orgullo puede parecer venir de uno mismo, pero en realidad es verte desde el prisma de los demás. No quieres parecer débil, encoñado, creído, flojo... No digo que el orgullo esté mal, pero no puede ser el motor de las decisiones.

Es la tercera fase en la que me he instalado. No desde hace demasiado, y todavía lo estoy perfeccionando, pero creo que éste sí que es el camino. Es... la conciencia. El "no arrepentirse" como la última baza cuando no puedes aclararte con una decisión. El refugio cuando haces algo que sabes que puede salir mal y que van a lloverte cuchilladas. No es tan poderoso como el orgullo, y puede dejar pasar el daño, pero es daño que cura rápido.

Porque si tienes a alguien que está jodido, pero sabes que como le ofrezcas ayuda probablemente te mande a la mierda, la timidez no se atreverá. El orgullo te dirá: encima que te haces vulnerable para esa persona, como nos de la espalda, nos deja al nivel del fango. Pero la conciencia toma el camino: tú sabes qué es lo correcto y lo que está en tu mano, así que la tiendes aunque te muerdan. Y te muerden. Pero te quedas tranquilo.

Últimamente lo he dicho demasiadas veces, pero lo repito una vez más: la única persona que va a estar siempre con uno mismo es... uno mismo. No hay nada en la vida como tener la conciencia tranquila. Por mucho tiempo que pase, por muchas veces que te equivoques al decidir, nadie puede culparte de nada, ni siquiera tú mismo, si en todo momento haces lo que crees que está bien. Creo que es lo que más valoro ahora mismo. Ya lo dice el Chojin:

"Hoy busco dormir agusto,
no suena muy ambicioso,
pero créeme: es mucho"

miércoles, 26 de octubre de 2011

Ambiente viciado.

Sentados en un pub, una cerveza enfrente de cada uno, lo típico. 2 parejas y yo. En otros tiempos me hubiera dado igual lo de aguantavelas. O quizás en otras situaciones, o con otras personas, pero ahí empiezo a sentirme incómodo. Pensaba que sería capaz de sustraerme, pero no lo consigo.

Y es que están abrazaditos, haciéndose arrumacos, como en una competición de a ver quién se quiere más, pero intentando no olvidarse del amigo soltero - esto es, yo. Debe ser que la amargura de mi soledad se apodera de mí y... No. Lo que ocurre es que todo es más falso que un billete de 3 euros. Y yo, que estaba convencido de que se había terminado eso de juzgar a otras personas, me encuentro incapaz de mirarles a los ojos.

En la pareja A, uno de los dos no puede entrar por una puerta sin que las astas le hagan tope, y lo peor es que no lo sabe. La pareja B ha desarrollado lo que algunos caritativamente llaman "costumbre", cuando en realidad lo que ocurre es que solo están juntos porque tienen miedo de tener que enfrentarse al mundo por su cuenta. Ambos han tonteado con otras personas, pero sin el valor de soltar la rama. Son muchos años ya y ¿qué pasaría si lo otro no saliera bien?

Total, que al cabo de un rato la farsa se vuelve demasiado para mí, así que les digo que me vuelvo a casa, que me apetece jugar un rato o seguir leyendo Canción de Hielo y Fuego."Friki". "Va, quédate que te buscamos una".

"Pobre, que está solo".

viernes, 17 de diciembre de 2010

Carta de amor.

Hace como mucho, mucho tiempo que no recibía una carta de amor. Hoy técnicamente no se puede decir que la haya recibido, sino más bien que la he robado. La primera página del diario de la persona que debía quererme.

Hay días en los que uno saldría a la calle con un lanzallamas.

Sí, me lo merezco, los diarios no se leen.

Tengo frío.

martes, 16 de noviembre de 2010

Chispa.

Te he echado de menos, aunque no te lo creas. Pienso mucho en ti, más de lo que admitiría ante ti, y ante mí mismo. Bueno, en realidad nunca te diría que rondas por mis pensamientos. Me encanta hablar contigo, y rozarte es un impulso eléctrico. Un beso sería como probar uno de estos aparatos estos que se frotan y sueltan una descarga en el pecho. El problema es que luego te veo y toca jugar a ser amigos, y hasta que no me doy la vuelta no vuelvo a caer en la cuenta de que jugando, jugando, hemos vuelto a perder la oportunidad. Tanto despiste, y al final te acabaré perdiendo.

jueves, 4 de noviembre de 2010

El Territorio del Gamusino.

Me dices que te encantaría enamorarte de mí y pones cara de esfuerzo.

Me parto de risa. Y algo más. Algo más se parte aquí dentro. Te prendes de mi brazo por la calle, y voy a estallar de alegría, me siento como un condecorado. Esta tarde lluviosa, y aún así con tanta luz, no puede ser más cómplice de lo que siento… No es fácil enamorarse de lo que se tiene. Y tú me tienes a mí. Sólo los adolescentes se enamoran de quien los quiere con esa entrega, con ese valor para lanzarse al vacío. Sabiendo que la mano del que espera sostendrá a ambos en un equilibrio sobre el espacio. Amar es volar.

La sociedad en la que vivimos nos consume y sólo anhelamos lo que no es nuestro. Forrados de ropa envidiamos los maniquíes de los escaparates, pero ¿qué tenemos que ver nosotros con este mundo? Yo creo que nada. Escapemos.

Tú escapas en mí y yo en ti. Sé que nuestros cuerpos, piel con piel, se transformarán en nuestra tabla de salvamento, en nuestra balsa de la Medusa desde la que contemplar el naufragio de Occidente.

Pablo Carbonell,
El Territorio del Gamusino. Cogido de Finc.

viernes, 29 de octubre de 2010

De realistas y soñadores.

Hace un tiempo pensaba que en este mundo se castigaba a los soñadores, a los idealistas, algo así como que en un mundo gris estaba mal usar colores. Ahora pienso al contrario, en un mundo donde toda la gente vive en las nubes, está mal señalar que hay algo de suelo por allá abajo.

Me explico. Política: está de moda ser "progre de muerte". En nombre del feminismo (que evidentemente, es el único camino a seguir), por ejemplo, se han llevado a cabo auténticas decisiones hembristas (una ley que aplica distintas penas según el delincuente sea hombre o mujer). Si se te ocurre señalar eso, eres un machista. En el nombre de la multiculturalidad, se han cometido auténticas barrabasadas en ciertas comunidades autónomas, donde por ejemplo, puntúan más a un ingeniero por saber catalán que por saber inglés. Si se te ocurre decir que eso no tiene sentido, eres un fascista.

En los estudios. Los profesores, siempre los malos, los cabrones, los hijos de puta que suspenden porque sí. No, hamijo, quizás si te han suspendido es porque no has estudiado. Claro, que si piensas eso entonces eres un mal compañero y un vendido.

En el amor. Psé. Esto daría para folios y folios. Resumiendo: has de creer en el amor eterno. Da igual que los amores eternos se rompan todos los días, pero el tuyo es eterno, igual que el anterior e igual que el siguiente. No basta con querer hoy, no basta con esforzarse para poder durar todo lo que se puedas con ella. Tienes que pensar que dentro de muchos años el amor va a seguir ahí. Y si no lo crees, no pasa nada, siempre que disimules. Puedes hacer las promesas de todas formas y luego no cuidar en absoluto tu relación. El problema viene si, aunque te esfuerces todo lo que puedes por tu pareja, dices en voz alta que no crees que vaya a durar para siempre. Entonces eres un cínico o un amargado.

En fin.

Aclarando: 

1) Hembrismo != feminismo. Hembrismo = opuesto de machismo; feminismo = igualdad.

2) Tenía unos cuantos años menos cuando escribí esto, y ahora supongo que conviene aclarar un par de cosas. Estoy completamente a favor (y quien me lea, lo sabe) de la multiculturalidad, lo que me da rabia es la politización de algo tan valioso como las distintas lenguas o culturas. En la carrera, he aprendido que un profesor con un dia cruzado puede follarte aunque vayas preparado, si bien en el 99% de los casos currar lo suficiente no te garantiza un 9, pero sí un 5. Del amor sigo pensando lo mismo, y la señorita Peces de Colores lo ha dicho muy bien (quizás incluso mejor que yo) en los comentarios: "el caso es que quieren que sueñes con ello y una vez que lo tengas no veas más allá de tus narices. Y si no te das cuenta de las cosas a tiempo, de bonito no tendrá nada, porque una relación hay que currársela"

sábado, 18 de septiembre de 2010

Atributos.

¿Qué es mas triste que un hombre diciendo "esa tia lo único bueno que tiene son sus tetas"? Una mujer que lo dice de sí misma. Al menos el hombre puede alegar ser un cazurro. Lo de la mujer es más difícil de perdonar.

Me falló la empatía, y en ese momento no supe si lo decía convencida o solo pretendia que la piropease. Me temo que aunque siempre hay parte de lo segundo, en este caso la chiquilla lo creía de verdad.

Y yo callé, claro está. ¿Qué le iba a decir? ¿Que con esos ojos se comía el mundo y que yo necesitaba todo mi autocontrol para no comérmela a ella?  ¿Que su forma de ser era lo más atractivo que había en kilómetros a la redonda?

No, esas cosas no se dicen.


Inaugurando "sección" del blog: textos que en su día se quedaron en "borradores" por mi salud mental y la de los que me rodeaban, y que ahora ya...

miércoles, 8 de abril de 2009

Un 8 de abril.

Fui feliz. Te recuerdo con cariño y te echo de menos. A nuestros pequeños tú y yo, no a las estoicas y resquebrajadas versiones modernas.  No a las cínicas. No a las que beben y bailan. No, a esas no. A la pequeñaja arcoiris y al enamorado intento de racional a los que les bastaba dos canciones de la Vereda.

Así que perdóname, pequeña hippie. Y perdóname, pequeño empollón. Lamento muchísimo haberos separado. Ahora hago lo único que puedo hacer; volver una vez al año al lugar donde empezasteis a crear esa historia, y deciros que por lo menos los recuerdos y los momentos siguen vivos, que queda aún queda alguien para seguir recordando que una noche, un 8 de abril, vosotros escribisteis en la arena.