lunes, 22 de octubre de 2018

23:48

Joder si lo dejé por todo lo alto.

Tenía ganas y miedo de volver a intentarlo. De convertir lo que era un final más o menos digno de fade-out en algo que diera un poco de pena, esos blogs/webs/canales cuyo último post es algo así como "vale, ya he descansado, y ahora he vuelto y pretendo seguir...".  O que solo me saliera escribir tipo meta, sobre el escribir en sí o el blog. O escribir metáforas auto-entrampadas, o...

Pero echaba de menos el ancla de las palabras, la verdad. Hacer y deshacer, pintar sobre blanco. Ser yo

Y algo más de miedo, de que al final me hubiera equivocado. Que la ilusión no estuviera en las palabras, sino en mi vida, y que al reconectar con mi yo de antes del salto fuera de la cáscara me diera cuenta de que era una farsa. Mi castillo de argumentos y mi vida sin penas. Que la verdad apareciese y obligarme a afrontarla.

Qué puñetas. Mis palabras son mías, como el gato. Hola, yo, y hasta mañana o hasta dentro de un año.

martes, 26 de diciembre de 2017

Fin de año (y 12)

Comencé el año del blog con una apuesta perdida y un reto como prenda: 12 textos para 12 meses. A tres cuartas partes del final tuve una decepción, una de las pocas que quedaban por desembalar, y decidí abandonar el reto. Podrías haber seguido por ti, dice el tópico buenrollero. Podría, pero no quise, porque una de las cosas que he reforzado este año es que solo cabe un árbitro de mi moral: yo. No más concesiones al hacer lo que se supone que tienes que hacer (demasiadas más veces de lo que realmente debes).

Además, hubo un segundo motivo. Creo que los textos han contribuido a realimentar la locura. Cartucho tras cartucho, historia loca tras historia loca, breve, fugaz, intensa, explosiva, surgiendo en lo más alto de una delusión que alimentaba escribiendo, para darme cuenta al cabo de unas semanas que todo había sido otro cuento más que me había contado a mí mismo y por desgracia a veces también a otras personas. Y quise cambiar y cambié. No más textos idealizadores ni cuentos de hadas. El suelo es menos bonito pero más real. Y siempre puedes saltar.

Me queda mínimo un texto más, pero esta vez será real, sobre una persona real y no sobre un producto de demasiados pájaros en el pecho.

En otro orden de cosas, soy feliz. De verdad.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Esperanza

Deambulamos tristes, grises y azules, arrastrando los pies y las maletas detrás de nosotros. Cada uno con un cartelito, recuerdos de otras vivencias, que enseñamos a la primera oportunidad. Implorando que esta vez no.

"No me mientas". 
"No me dejes". 
"Que sea lo primero para ti".

Tantos pasos solitarios, tantos huecos que llenar y nos chocamos unos con otros, torpes, por no levantar la vista del suelo. Como erizos buscando calentarse, hieréndose y alejándose por no acercarse con cuidado. Por asumir maldad cuando sólo nos han herido espinas como las nuestras

¿Si estamos todos solos, a qué estamos jugando?

Nos confunden nuestras expectativas. Desperdiciamos personas porque no es el momento, porque no es el lugar, porque tonterías. Porque priman los miedos y las dudas, la inmadurez. El exceso de películas e historias imposibles. El "debería ser". Porque tenemos los ojos cerrados, viendo nuestra historia en repeat.

Total, para luego irnos con el primero que pase cuando nos alcanza la consciencia de que el tiempo se escapa.

El tiempo se escapa si esperamos , pero los errores hacen estallar el reloj de arena. Deberíamos respirar bien profundo, echar el humo que nos llena los pulmones y nos enturbia los ojos y mirar alrededor. Por si ya está ahí, por si está al llegar. Y si no, simplemente seguir caminando, la vista clara y la cabeza alta, sin equipaje ni deudas, sin miedos ni penas. Con esperanza, creo que lo llaman.

lunes, 11 de septiembre de 2017

Septiembre.

1/3

Me enamoraría
Tengo las pilas cargadas
El corazón de vuelta de vacaciones
He hecho los deberes y estoy preparado.
Limpié mi casa, viajé, pasé tiempo a solas.
Ordene mis historias, corté amarras, solté lastre.
Me até bien las botas y llevo tiritas y vendas de sobra en la mochila.
He conocido muchas personas diferentes,
entendido mis necesidades,
pasado tiempo a solas
y vuelto a entender.
Echo de menos construir,
Llenar el hueco de mi mano
cuando camino por la calle
el calor agradable de las siestas en el sofá.
Un café más al otro lado de la mesa
los domingos por la mañana.
Me enamoraría,
definitivamente me enamoraría.

2/3

Me enamoraría de ti.
Tienes todo lo que yo busco para ilusionarme
Mente despierta, energía
alma viajera.
Zapatitos de baile,
sentido del humor,
sentido del amor,
creatividad, atractivo y arte.
Con el tiempo y los pasos correctos escribiríamos
juntos
algo para recordar, sí.
Definitivamente me enamoraría de ti

3/3

Pero no puedo.
No puedo porque quiero.
Quiero que seas el momento, el lugar y la persona.
Y no sé si eres tú o mis ganas
Porque no sería definitivo.
Porque sigo creyendo que enamorarse no es cumplir requisitos
o querer
o estar listo.
No es una mejora o una respuesta
a una necesidad
a un deseo.
Enamorarse ha de ser un tormenta que cae y te embiste, te despedaza, te dispersa al viento y te vuelve a ensamblar, dejándote tiritando, sin saber qué ha pasado. A veces en el momento exacto, lugar correcto, a veces todo lo contrario. Es alas en los pies y piedras en el estómago, ilusión, miedo, regocijo, tristeza, vida.

Así que toca continuar,
dejar pasar la oportunidad, las ganas
y el momento y quizás, más pronto que tarde ...

sábado, 12 de agosto de 2017

Para

Se hace complicado a veces ser un tipo A (patron de conducta de riesgo coronario, uso abusivo de estrategias activas para conseguir una serie infinita de objetivos a menudo pobremente definidos). Siempre en movimiento, siempre en alerta, en guerra, considerando todas las ramificaciones y significados, librando todas las batallas en la mente a la vez, exprimiendo el tiempo, empujado o empujando por un reloj que no se silencia nunca, aún cuando a veces solo quieres decir...
Basta.
Para.
Respira.
Respira hondo y piensa.
Congela el segundero un instante.
Levanta la vista. Libera los ojos del siguiente paso del plan, el siguiente acontecimiento. Rompe el dique y que se derramen los pensamientos. Deja que esperen.
Disfruta de lo pasajero.
Que estás en agosto. Tienes veintiocho años. Leyendo un libro en una terraza al lado del mar. Sin preocupaciones. Esta noche es de festival y mañana es de baile. Dime: ¿Dónde vas corriendo? ¿Dónde quieres llegar tan rápido que sea mejor que el ahora? Que la vida pasa y se complica y cambia, que aún tiene más para dar, sí. Otoño llegará sin que hagas nada. Y siempre habrá un peldaño más en la escalera de la vereda, siempre se puede subir mas arriba y tener mejores vistas.
Pero ahora para y respira, que aquí se está bien y ninguna meta vale pasar el camino corriendo y mirando al suelo.

martes, 8 de agosto de 2017

Instrucciones básicas de cuerda

¿Sabes cómo te subes a una cuerda? Juntas las piernas, levantas uno de los pies, respiras hondo y te impulsas hacia arriba. Tienes que ir ya con los brazos abiertos, si te esperas a abrirlos cuando estás arriba te desequilibras y te caes. Que te vas a caer seguro igualmente, muchas veces, pero así empiezas bien.

¿Sabes cómo caminas por la cuerda? Sorpresa: vas paso a paso. Buscando el equilibrio y estar cómodo en un punto antes de moverte al siguiente. Porque a medio camino las cosas se van a complicar y porque las prisas no son buenas. Un truco: coge un punto de referencia - el mosqueton que tanto ha costado armar, el nudo en el árbol o incluso las cruces naranjas en el bolsillo de unos vaqueros sentados al final de la cuerda - y camina, camina, camina.

¿Sabes cómo te bajas de la cuerda? No lo haces si no has llegado al final. Si pierdes el pie, si te tambaleas, no saltas, peleas. Si te bajas enseguida que tengas problemas no aprenderás a mantenerte arriba. Tienes que intentar equilibrarte como sea, recuperar la estabilidad y seguir caminando. Aunque quizás vayas a caerte igualmente al siguiente paso.

Y si te caes no pasa nada. Vuelves al principio y te subes otra vez.

sábado, 15 de julio de 2017

No sé

No sé a quién estoy engañando, si a ti o a mi. No se de qué es hora. Capturar otro corazón y lanzarlo al vacío o anticipar un otoño recorriendo las calles de Gracia, un invierno refugiados en cualquier bar.

Te di mi texto, que tenía tu nombre entre todas las líneas, y dijiste "ojalá alguien escribiese esto para mi". Y yo me dolía y me reía y me callé, por no darle una patada a una puerta que quizás luego no sabría cerrar. Y no se si eres tú rindiéndome o soy yo enamorándome de estar enamorado una vez más, pero lo cierto es que eres quien sigue cruzando las puertas paso a paso. Y tengo miedo.

El miedo, claro. A quererte y que no me quieras - poco - a que me quieras y no saber  querer - algo más.

martes, 4 de julio de 2017

Colibrí

Hay un colibrí en mi ventana, no sé de donde ha venido. Es un borrón de movimiento, aleteos y trinos. ¡Qué bonito!

Al tiempo me doy cuenta de que algo no marcha bien con mi amigo. A ratos se detiene, a ratos pía bajito, a ratos se posa, suspira y calla. Al tiempo me doy cuenta de las cicatrices y callos en las alas, el pecho y las patas. Heridas de gritos y jaulas, heridas mal curadas por no parar. Entonces siento la tentación de cuidarlo, cogerlo con las manos y pasarlo dentro para que cure. Pero pienso que aunque fuera - fuéramos - felices, ¿no estaría ofreciéndole otro tipo de jaula?

Así que con papel, palabras y mimbre le tejo unas nuevas alas. "Prueba con estas mientras curan las tuyas".

Una estación y las heridas se van. Salvo las del pecho, pero al menos cierran bien y ya no le roban el aliento ni la mirada. Se van las heridas y le pregunto "¿ahora te vas?". Se hacen un borrón las alas

Manuales

Sobre el intento de escribir un manual sobre uno mismo, autoexplicativo y completo, que podamos darle a alguien, que lo lea en profundidad y asegurar que ya nos conoce

Nuestra personalidad no es una "foto", es cambiante con el tiempo. Un intento de retrato así sería igualmente cambiante, teniéndose que evolucionar constantemente. Pero esto no es lo que lo hace inviable. Hay un factor más importante a tener en cuenta y es los zarcillos de personalidad que se desarrollan únicamente entre dos personas que son especiales la una para la otra. Estos últimos matices, únicos para esa persona en cuestión, nunca podrían ponerse por escrito con antelación puesto que a) no existen hasta que no encontramos a esa otra persona y b) probablemente ni los veamos, aunque sean en última instancia lo que hagan enamorarse a la parte opuesta.

lunes, 26 de junio de 2017

Suena la música

-  Solo quieres saber esas cosas de mí para encasillarme y ponerme una etiqueta. Me analizarás, me descifrarás y una vez que me hayas entendido me clavarás en la pared como al resto de tus chicas

- Jajaja, no, no se trata de eso

- Cada persona es un mundo, no todos seguimos patrones

- Lo sé. Precisamente porque cada persona es única, porque tú eres única, quiero saltarme ya los primeros pasos comunes a todos los encuentros y llegar a eso que posees y que no existe en ningún otro lugar. Para llegar a ver los matices, la melodía única de una persona, primero tienes que entenderla y desentrañarla , superar los malentendidos y desencuentros y eso lleva mucho tiempo. Llámame impaciente, pero no quiero estar meses recorriendo los mismos caminos que he recorrido mil veces cuando sé que tienes tesoros escondidos en cada parte de lo que eres. Explícame todo lo que sepas de ti, dime todo lo que te gusta y piensas y quieres y entonces descubramos el resto.