viernes, 25 de noviembre de 2022

Tú lo llamas

 Tu lo llamas energía, yo lo llamo serendipia. Tu me hablas entre líneas de otras vidas y yo sé que eres fugaz.

Yo tanto tiempo sin sacar una nueva rama al viento, tú rebosando vida. Yo sin bailar toda la noche, sin mostrar mis palabras, y ya...

Yo sé que un día, sin más sentido que cuando llegaste, ya no estarás.

jueves, 17 de noviembre de 2022

9:13

Es gracioso vernos quince años después. Recordando como pretendíamos controlar todo, planificando el mejor movimiento para sobrevivir a pesar de nuestras ansias suicidas. Estamos de acuerdo en que no sabíamos lo que hacíamos, o quizás que teníamos los sentimientos de goma y si sabíamos que si caíamos íbamos a rebotar.

Ahora hablamos desde nuestras familias con hijos. Con nuestra mole emocional, pesada, compleja, parcheada. Tenemos que tener cuidado con esas criaturillas que han venido, no sea que las aplastemos en un descuido, en un bostezo. Como si a esa edad no supiéramos lo que hacíamos. Como si lo supiéramos ahora.

domingo, 20 de octubre de 2019

El pack completo

[Octubre 2014] La clave del cambio es haber comprendido que tú no solo quieres lo que ves de una persona, primero, o incluso lo que hay más allá, segundo. Si quieres a una persona, la aceptas en su conjunto, tercero, incluyendo su vínculo hacia ti. Compras el pack completo, si pretendes aceptar solo a la persona en "sí" te dolerás hasta el final del camino si la faceta que te toca no es la que tú querrías. Supongo que por eso se perdonan las mentiras, las infidelidades, las palabras bruscas, el frío. Porque eso que fluye hacia ti es parte de lo que has aceptado y quieres y abrazas.

martes, 21 de mayo de 2019

El rey de la tarima

[Diciembre 2014] Con frecuencia no se escoge el lugar o el momento de las primeras veces. Miento, los más románticos, empedernidos, víctimas de su autocontrol, probablemente sí. Hacen ajuste fino -cuántas veces no lo he hecho yo- de cada circunstancia y lugar, para elaborar un disparo preciso en la memoria ajena y en la propia. Hacer el momento mecánicamente irrepetible.

Luego, están las otras veces. Las incómodas porque la arena entra en cualquier parte, porque llueve afuera y los padres pueden llegar en cualquier momento.

No, no me sirve la comparación. Incluso estas últimas requieren cierta preparación.

Hay cosas que definitvamente no puedes elegir cuando llegan, no se pueden ver venir. En vez de un disparo preciso, es un mazazo primario. Una rotura súbita, un tunel a los primeros instintos. Y no se desencadena por líricas elaboradas elaboradas ni melodías profundas y complejas. No, en absoluto. Una letra cualquiera; el 8 por 8, la elegancia; los tambores, lo básico. Y de pronto eres varias veces tú mismo, concentrado en el mismo cuerpo, el corazón se ríe a carcajadas con impulso creciente en cada vuelta. No hay dos brazos conectados, son múltiples ligas enroscadas al otro ser y una consciencia casi total de cada movimiento, arqueo y mirada de la rival y compañera. Boom.


viernes, 22 de marzo de 2019

23:39

[Marzo 2015] Tres es un buen número. Del dos aún se sospecha la casualidad y si falla uno la misión se condena al fracaso, cuatro jugadores son inmanejables y multitud; uno también es un buen número pero puede ser injusto en las cosas de dos. Tres.

Textos, son un buen recuerdo, ha valido la pena. Uno más y hubieras tenido nombre.

Canciones, creo que sí.

Oportunidades, ofrecimientos, rechazos. Respectivamente pueden ser error, duda, más que es la tercera sino propósito.

De nuevo, quizás hemos vuelto a hacer el cierre en frío. Pero después de tres oportunidades, bueno, era cuestión de elegir de qué forma salir.

So long, and goodbye.

martes, 29 de enero de 2019

Y se hizo de día

[Marzo 2015] Y se hizo de día y, como suele pasar en estos casos, al alba éramos dos desconocidos

Dos historias diferentes brotan ahora en el espejo. La una, la del corazón de mimbre, el origen real, el de las cosas como tienen que pasar. Realidades de asfalto, traumas, desengaños y despechos, calentones y arrepentimientos. La otra, la del cuarto sin ventanas, o con una ventana a otro lugar. Sueños de significado, ganas, curiosidad sin miedo, sentimiento de hacer lo que está bien aunque no sea lo correcto.

Yo escojo la mía, con los bolsillos rotos, con semillas de promesas desperdigadas por la tierra. Con tiempo a raudales hasta el principio del salto. Intentar explicarte mis consecuencias, como si fueran a importar, en uno y otro caso. Cierto que esta vez pudiera ser diferente, viendo que cada hoja de coraza caía y se perdía en los estanques gemelos. 

Intuyo que te veré acercarte despojado de las pocas cubiertas que uso en el día a día. O será el corazón de mimbre viéndote irte sonriendo con lo puesto.

El tiempo dirá.

martes, 4 de diciembre de 2018

Área

[Marzo 2017] Hay una bandada de pajarillos al otro lado del cristal. Pajarillos de patas finas, alas ligeras, alma en crecimiento y huesos de aire.. Desequilibrios, inseguridades, desesperacion por conectar como el resto de los mortales. Quizás dentro del cristal encuentran su libertad. Aunque hay uno... Hay uno que aletea más despacio.
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Si por un momento se calman - casi - las mareas, ¿qué escribes? ¿Qué eres cuando no hay ruido? Me veo en medio del camino no tomado, fuerte y pleno de dentro a fuera, equilibrado, no un amalgama de enseñanzas, barreras, rotos y cosidos. Viviendo con la coraza.  Siempre alerta. Trascendiendo solo al escapar, clavandome un boligrafo para respirar. Poniendome el traje de baile, las zapatillas ligeras y tratando desesperadamente de ser algo más. No quiero fingir más, no puedo saltar al otro lado, no puedo renunciar a los momentos donde rozo la velocidad de escape.

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Hoy tengo bloqueo. Cielo nublado, pero no llueve. Las ideas que quería desarrollar no me dicen nada y no quiero escribir por escribir. Pongo el móvil bocabajo, “si no estás aquí, no hagas ruido”. No tengo música tampoco. Toc, toc, toc, tamborileo. Sonrío. Ahora sí. Será el café que ha hecho efecto. Tenía tanto sueño. Tanto-s sueño-s. Je. Realmente pienso que dejé el camino en algún momento. Pero tengo migas de pan, brújula y varios mapas. Me adentraré un poco más y volveré. Desde la copa de este árbol veré más allá. No necesito subirme a los hombros de nadie, ¡yo soy mi propio gigante!

Hoy la rubia se ha vestido de seta y se ha vuelto a transformar, como cada vez que cruza la puerta de la cajita de no juzgar.  Hace sus saltos de hada por en medio de la sala, o en la barra de ballet, practicando una y otra vez. Rueda y hace aspas. Hoy he visto la primera grieta, un resquicio nada más. Quiero que estés bien, pero tengo un puñetero hospital a mis espaldas si te hace falta.

Hoy tenía bloqueo, pero poco a poco se escapan las palabras, se convierte la energía y las ganas. Liberando la presión, cristalizando. Perdiendo casi todo al aire, creciendo en un estallido. Después, casi todo son cenizas, otro texto más. Pero un pequeño remanente permanece y se ancla. Una hoja más.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Emocional frio

[Enero 2017] ¿Sabes lo que me ha dicho el psicologo hoy? Que tengo mucha culpa, rabia y pena. Y la culpa es por una regla que me he autoimpuesto, de que soy yo el que debería hacer mejor las cosas siempre. Hemos hablado de por qué me atraía un perfil en concreto. Dice que es al revés, que lo que ocurre es que yo llamo a un tipo de persona y si se pillan por mí, yo correspondo. Que lo que me hace atraer y lo que me causa lo que me ha pasado es justamente ser emocional y ser humano. Que por preocuparme y escuchar y empatizar atraigo este tipo de persona, y por ser emocional luego me duele todo. No sabes lo bien que me he sentido de que alguien me dijera que soy humano. Dice que el mundo moderno ha hecho que la gente que controla sus emociones se las califique de frias, cuando a veces son las mas emocionales, solo que intentan no herir a los demas ni herirse a si mismas.

martes, 23 de octubre de 2018

Miriada

Es Alicia tras el espejo roto, varias veces completa si sumas todos todos los fragmentos. Es la niña que te gana sin salir las sombras, el canto de sirena que te permite naufragar. Bailarina de recuerdos e instantes, tormenta contenida entre finos dedos, capturadora de sus propias realidades. Felino del invierno.

Si mis pupilas se contraen y se dilatan en un intento de captarte, si busco mis manos de humo para protegerme y nos acabamos volatilizando los dos. Si el frío del mar en diciembre pierde la partida con la luz de tus sábanas.

Tanto miedo a dejarse llevar

Que no se sabe si lo haces por liberarte o por instinto suicida.