Estaba convencido de que el temblor era inevitable. Me abrazaste y paró.
miércoles, 4 de noviembre de 2026
miércoles, 8 de julio de 2026
Dormir
domingo, 16 de noviembre de 2025
The audacity of heartbreak
martes, 11 de noviembre de 2025
Diario de... soledad? (1)
Nunca he estado sólo.
Y no me refiero a la suerte inmensa de la familia, los amigos y desde hace unos años los trocitos de mi alma con patitas. Me refiero a emocionalmente, relacionalmente sólo. Al menos, desde hace demasiados años.
Siempre alguien en mente, alguien presente, alguien que hace demasiado poco que se ha ido para la herida que ha causado. Muchas veces por casualidad, por mi "no pasará nada, no le gustaré". Otras veces porque entre que se retira una ola gigante ya llega la siguiente, y la siguiente y la siguiente. A veces por una combinación de esos factores y el "si dejo de buscar, me quedaré solo de verdad" o el triste "puedo decir que quiero estar solo pero realmente es que no encuentro a nadie".
Me toca. Quiero estar sólo. Lo necesito. He ganado mucho silencio desde verano, pero todavía necesito un rato más en esta playa. Al menos hasta que llegue el frío de verdad. Al menos, hasta que empiece la primavera.
Veremos hasta dónde llego. Día 1.
miércoles, 5 de noviembre de 2025
A mi yo de ayer (110)
No echas de menos a la persona, y eso es un paso, darse cuenta otro. Echas de menos cómo te hacía sentir en los buenos momentos, ser tratado de esa manera. Pero no a ella.
La admiración, como siempre, es lo importante. Y no la puedo admirar ya. No porque sea humana, que todos lo somos, sino por no reconocer sus faltas y trabajarlas mientras señala las de los demás. Sin autocrítica ("tú, tú, tú..." a "tengo la culpa de todo, ¿no?" a "si lo hago todo tan mal, por qué quieres tratar conmigo"), sin equilibrio ("cuando me hablas así estás cruzando una línea" a "a ver si no voy a poder enfadarme y expresarme" o "tienes que tener más curiosidad para ver como me siento" a "si te siente así deberías decirlo tú"), sin sinceridad ("te lo oculté porque no tenía la zona segura para expresarlo") . Sin reconocer estos fallos en ella o disculparlos, pero verlos y magnificarlos en los demás, asignárselos a ella como hechos y al otro como rasgos. Sin querer trabajar juntos, sin ser flexible con ambos o exigente con ambos. Por usar el silencio como herramienta y la ausencia como arma. Por usar la cercanía con la misma irresponsabilidad.
Y mi intuición, mis sueños, y mi enganche a los vínculos intermitentes me dicen que esto va para largo. Que aún nos quedan idas y vueltas, salvo que ese factor externo llegue o la transformación interna. Pero la historia bonita se ha terminado, ya solo queda surfear las últimas olas aunque no se pueda regresar al mar.
Y es una pena porque incluso después de todo esto aún querría hacerlo mejor...aprovechar la siguiente oportunidad. No por ti, porque se lo que es una esperanza vana. Por mí, por llegar a esa calma absoluta de "se que lo hice todo...y aun así". E irme yo por mi propio pie.
___
Mini-update: llegó la calma. Es curioso. Te vas cuando se acercan exámenes y yo me recupero cuando viene un festival. En esto hemos quedado.
martes, 4 de noviembre de 2025
Pena (109)
Al final que sólo te vea de verdad en más de 5 años hace dura la ausencia. Y el haber tenido ese contacto breve con el recuerdo... como rascar la cicatriz.
Porque ahora lo sé. Que querer bien es también quererse en lo malo, hablar en los problemas y cuidar del otro aunque necesitemos centrarnos en nosotros mismo. Yo lo sé, pero mi cuerpo no, y sigue echando de menos ese ser "bien" querido.
Al menos esta vez me fui bien. Sin reproches, sin rencores, tendiendo la mano y preocupándonos. Frente al silencio y al abandono. Desestabilizados (y a ver quién no, cuando está estable y le golpea la bola de demolición) e inestables, erráticos, pero queriendo bien y queriendo querer mejor. Sin culpa, sin lamentos. Siempre puedo hacerlo mejor, sí. Pero por esta vez ya estuvo bien.
Ahora, a volver a olvidar (te).
I can't blame
the storm
for soaking everything,
because it was me
who opened the window.
But for a moment
the air was fresh,
and I could breathe.
Del "aprende a bailar bajo la lluvia" al "nadie construye su casa en el ojo del huracán". O ambas, quizás.
jueves, 30 de octubre de 2025
Recaida (104)
Duele.
Con lo tranquilo que estaba y ahora... duele.
Con la irresponsabilidad emocional que te caracteriza, y yo que la recibí con gasolina. "No pasa nada por abrir un poco la puerta"... y entró un torrente de agua. De conversaciones, de fotos, de música. Y como no era lo bastante malo, te propuse bailar una. Y tú el resto de la noche. Te apoyaste, te lo dije, te reíste. Me mirabas y vi el amor. Mi intuición era real. No nos habías dejado ir. Mantuviste los recuerdos, las fotos, la música, la esperanza. Querías regresar.
Menos de una hora después, la otra cara de la irresponsabilidad. Cuando me hieren no basta con entender, validar, aceptar. Tampoco puedo cuestionar. Tengo que preguntar y ser curioso de a ver por qué me están hiriendo. Y al cabo de unas horas más, ya estaba, el mensaje otra vez, el regreso a la ausencia. "Tengo que irme, no estoy bien, pero no te vayas del todo". Eso y muchos reproches de regalo, claro. La culpa. El convencimiento de que lo podría haber hecho mejor, y por suerte el lobo blanco que me dice "no te castigues cuando das un 80%, por no haber dado el 100%... tú solo".
De lo que más me jode es que en tan poco tiempo aún me hiciste crecer un poco más. No sabrás nunca lo dispuesto que he estado a crecer y adaptarme para poder funcionar mejor contigo. Aún sin perderme a mí. Pero lo he aprendido este verano: no puedo dejarme caer, no puedo esperar siempre, no puedo tirar del vínculo yo solo. Me tengo que cuidar para poder estar por lo que importa de verdad y por mí. Y algún día, quizás.
Así que te vi el órdago y te acepté que te fueras, a pesar de tu oferta de ambigüedad, con mi lado sano que dió el golpe de timón a tiempo. Confirmé y reconfirmé con mi lado herido que no querías hacer equipo, no querías trabajar. Volvimos a hablar que cuando dejas ir una mano nunca puedes asegurar que podrás recogerla. Da igual. No estabas bien. Qué puedo decir. Que duele, supongo.
Seguimos aprendiendo las lecciones básicas. Uno no reconecta con amores perdidos.
Tropezadita y pa'lante.
domingo, 19 de octubre de 2025
Y contando (93)
- Pero... ¿qué es lo que tú quieres?
- Los "no" te acercan a los "sí" que realmente quieres.
- Tienes que relacionarte desde la preferencia, no desde la necesidad.
- Esta vez el diálogo interno lo ha ganado el cuidarte, no el apego.
- "Ahora que me quiero y estoy curado...¿qué me ofreces?
viernes, 17 de octubre de 2025
Los recuerdos (91)
No recuerdo haberme sentido así. No se si son los años pasados desde la última vez y haber perdido la memoria o que nunca vivi algo así, por no haber llegado tan lejos o tan profundo, o haber saltado del barco cuando ya estaba hundido. Hay una tercera opción, que esta pérdida no hubiera debido ser, pero de esa prefiero no hablar.
Me asaltan recuerdos aleatorios en cualquier momento. Desde los "grandes" como los congresos, los paseos de café, las escapadas al bosque, como cualquier recuerdo tonto de un momento, una frase, un paseo con el perro por la montaña. Vienen en cualquier momento, sin triggers. Incluso cosas que pensaba que ya habría olvidado. Tiene que haber una razón biológica estupenda de supervivencia, pero... vaya putada. Y mi parte más tóxica deseando que la persona que decidió que esto fuera así esté pasando por lo mismo.
Aquí, con mi diario de enfermedad, registrando cada paso por si vuelvo a ser igual de inconsciente en el futuro, que entienda el precio de implicarse de verdad.
Y hablando de enfermedades, ese virus del que me previno la doctora, que vuelve a asomar la patita. La palabra prohibida: "esperanza". Pero recordamos. Mientras recordemos estaremos bien. La gente no cambia tan rápido, la gente no cambia tan rápido, mantén tus prioridades, no puedes volver ahí.
Intentando hacer belleza con el dolor. Eso que no cambie.
jueves, 16 de octubre de 2025
Desvanecerse (90)
Dicho de otra manera: las versiones de nosotros que se quieren ya no podrán estar más en contacto, porque mientras se quieran, no les conviene estar cerca, y cuando ya no sientan y pudieran tener contacto, igualmente habrán dejado de existir.
Mientras, van desapareciendo poco a poco y resuena un grito desesperado, cada vez más débil "¿no te das cuenta de que nos estamos perdiendo? Haz algo antes de que sea tarde", pero tampoco lo puedes escuchar.
Sin perder de vista que no lo escuchas porque decidiste irte, por lo que recuperamos el ancla y seguimos caminando, otro día más.
"Cuando ya no haya amor, podríamos vernos sin dolor, pero entonces ya no seremos nosotros."
martes, 14 de octubre de 2025
Belated love (full)
" We forgot the most important rule in a relationship: soulmates are not born, they are made. Two people meet, they like each other and put effort every single day. That's how two people become one, that's how soulmates are born: effort.
lunes, 13 de octubre de 2025
En esta vida (87)
Duelo por el futuro perdido/elegía.
Nos gustaba escuchar "en otra vida", con ese componente trágico de lo que no podríamos ser, de esa vida alternativa que veíamos pero no era para nosotros. Pero ocurrió. Íbamos encaminados, podría haber sido en esta vida, solo que nos quedamos en esa primera letra y saltamos del barco. Estuvimos cerca. De poder vivir juntos aunque fuera unas semanas. Del festival. De las excursiones y planes, de no tener que esconderse. Del congreso. De ayudar a buscar casa. De las primeras navidades juntos. Y quién sabe qué más.
Sigo pensando que nuestros "yo" del pasado, de ese enero en el bar de Molins, no nos hubieran perdonado nunca el habernos quedado tan cerca, de haber pasado por lo imposible y renunciar sin pelearlo. Quedaron balas por gastar, lo teníamos mucho más fácil que aquellos desventurados, y preferimos dejarlo estar, quedarnos a las puertas. Como hacer la carrera y abandonar delante de la meta. Ya no era en otra vida, iba a ser en esta, pero dijimos que no. En esta vida será, pero con otras personas, con otras historias. No puede darme más pena.
domingo, 12 de octubre de 2025
La paradoja triste del ex (86)
Tenemos sentimientos hacia el otro, nos echamos de menos, quizá nos queremos, y eso nos pide buscarnos. Pero si nos permitimos estar cerca, solo hay dos opciones: O que nos mantengamos en un estado estable de inestabilidad, donde nos vamos haciendo daño y alejándonos-acercándonos; o que poco a poco la relación progrese hacia... ¿qué? ¿Amigos? No podemos, no nos hemos superado. ¿Volver? No funcionamos. Por tanto solo nos queda mantenernos lejos, sin contacto.
Así que resulta que esos sentimientos que nos piden más del otro, al final ya solo nos dejan la opción de poner espacio. Y ese espacio y tiempo con el tiempo llevará a que nos superemos. Con el tiempo ya podremos tener contacto, pero para entonces ya dará igual. No habrá sentimientos que hagan que valga la pena.
Conclusión: los sentimientos, y el no haber sabido darles un espacio estable, llevan a su propia desaparición. Y nosotros solo somos espectadores. Nos podemos lamentar, y poco más.
lunes, 6 de octubre de 2025
El fin de la infancia (81)
De esto me he dado cuenta solo.
Porque pensaba: ¿cómo puede una sola persona hacer tanto daño? ¿Cómo puedo sentirme tan triste solo por haberte visto?
No eres tú, eres lo que representabas. Contigo fui vulnerable después de no permitírmelo durante más de un tercio de mi vida. Contigo el niño interior salió a jugar, se atrevía a reír tranquilo. Amor. Esa palabra que me da tiricia, eso es lo que sentía. Amor, esperanza, vulnerabilidad. Todo lo que guardaba porque no confiaba, porque temía que si lo mostraba acabaría abandonado otra vez.
Y el problema es que así fue. Como tenerle temor a la oscuridad, aprender a disfrutar el dormir solo y despertar un día y descubrir que era verdad, que en las sombras había monstruos.
Por eso tanta pena, por lo que representas. Por haberme hecho perder la parte de mí que más atesoro, por volver a recordarme que hago bien en esconderla. Por enseñarte al niño y en tu inconsciencia volver a mandarlo a la oscuridad a solas. Tú que además le viste tan claro desde el principio. Tú que le llamaste, le abrazaste, le decías "cariño" y sonaba de verdad. Tú que hiciste oídos sordos cuando te pedía que no lo dejaras, que buscaras otra manera. Cómo voy a perdonarte eso.
- Es que era mi esperanza. Iba a poder ser feliz para siempre, ¿sabes? No me había sentido así con nadie. De poder ser yo mismo y que me quisieran así, de trabajarlo todo en equipo, de tener "emoción" pero estabilidad también, de crecer juntos. Perder la imagen de ella es como creer no voy a poder ser feliz en este aspecto.
domingo, 5 de octubre de 2025
Diario de Ruptura - Día 80
Decidiste que era un buen momento para reaparecer. No se si fue premeditado o impulsivo. No lo sabré.
- ¡Cuántos dientes tiene!
- Te has perdido 6 meses de su vida
Y aun así se te quedó mirando al irte. "Nena, nena", sonreía y te señalaba. Era imposible que te recordase, pero a la vez los adultos no le gustan y nunca quiere irse con nadie que no conozca. Quizá fue esto lo que más me descolocó, además de verte la cara, la sonrisa y la mirada.
Te hubiera escrito para contártelo, antes hubiera pensado que era justo. Ahora sacrifico lo justo por lo sano. Porque si del encuentro pasamos a contactar, si del contactar a hablar, en algún momento alguien tendrá la terrible idea de bailar o hacerse una cerveza, y de ahí volveremos a la fatalidad. Porque aún somos los mismos y aún repetiríamos la misma historia. Intuyo la posibilidad y es otro de los aprendizajes del año (se me va a quedar la lista larga): mi intuición no es una trampa de las emociones. Se donde iríamos a parar. Y me aplico la canción de Judit.
Sigo convencido. Ya sé que en lo bueno éramos soulmates. Ya se que eso no se ha ido a ningún lugar. Duele sentirlo pero no es nada nuevo. Porque lo que he aprendido es que no basta ni con quererse, que ya lo sabía, ni echarse de menos, ni querer estar juntos, ni hablar. Ni con sentir la ternura, entenderse. Todo esto, sentido otra vez en unos minutos, no cambia nada. Porque igual que sigues siendo la misma persona que me hace sentir eso, también eres la que se volvería a ir.
Que et juro que no puc,et juro que no vull
tornar a oblidar-te.
i per viure junts
les coses tontes i subtils,
i alguna bomba del destí, junts.
miércoles, 24 de septiembre de 2025
Fluir
Hay que fluir, sí, pero no como "fluye" un piedra ladera abajo, sin cuidado, simple y destructiva. O como "fluye" un yoyó en el aire, arriba y abajo, cada rato en una dirección diferente.
Fluir como el mecanismo de un reloj: todo encaja y se mueve fácilmente, porque se ha construido con cuidado, se mantiene con mimo, se engrasa cuando se atasca y se arregla cuando se estropea.
Ha de ser sencillo, pero no simple. No puede serlo, somos demasiado complejos. Pero podemos hacerlo sencillo. Sencillo y bonito. Y entonces sí, que fluya.
martes, 16 de septiembre de 2025
Diario de Ruptura - Día 60
Dos meses ya.
Te echo de menos. Hago mi vida sin ti y no estás en mi cabeza continuamente, pero te echo en falta. A ti o a tu hueco. A efectos prácticos, da igual.
Pasó lo que tenía que pasar: la vuelta a la oficina, a las pistas de baile, a verte casi cada día desde lejos o de cerca. Rodeada de recuerdos, además, porque septiembre fue nuestro primer mes real. Podría ser la representación de diccionario del "cerca y a la vez lejos". O lejos y a la vez cerca, mejor.
No he caído. Se que nadie apostaba a mi favor, quizá tú tampoco, que pasaran los meses y no volviera a buscarte. O que te tuviera tan cerca y no me acercara a hablar. Y lo he pensado, no pocas veces. Desde el ir a hacer un "cierre" que fuera decirte a la cara todo lo que no he dicho. O preguntarte como estás. O intentar retomar algo de contacto.
Pero... ¿para qué? Estoy orgulloso de lo sólido que lo tengo anclado, y la vez espero que no me falle: ¿para qué?
No podemos ser amigos, sería abrir la puerta a demasiado dolor. Por saber la vida del otro, por volver a la dinámica que tanto preferías de aparecer y desaparecer según conveniencia, de pedir contacto y retirarlo a voluntad. No vale la pena.
No serviría tampoco decirte lo que pienso de tus últimos meses. Soltarte la tormenta. Te haría daño y, conociéndome, tampoco me ayudaría.
Y... ¿sentarnos a hablar? ¿Intentar encontrarle sentido y retomar? ¿Ver si tus promesas eran ciertas? "Mi intención es volver", dijiste. No, en el imposible de que hubieras decidido cambiar no has podido hacerlo tan rápido, y yo ya no quiero lo que me ofrecías, no puedo.
Todo esto sin considerar los principios, esos que tiré varias veces y que tengo que mantener vivos esta vez: los vínculos son cosa de dos. Demostré demasiado en el pasado y no puedo volver a la misma pauta. Estoy cansado de esta dinámica de persecución por mucho que parezca que me guste repetirla.
Así que... seguimos avanzando. Cada día un paso, aunque algunos sean hacia atrás, aunque a veces aún quisiera que me alcanzases. El tiempo cura, y el hacer las cosas bien, aún más. Dos meses.
sábado, 13 de septiembre de 2025
A mis obligaciones (Neruda)
piedra con piedra, pluma a pluma,
sitios abandonados,
habitaciones muertas:
yo trabajo y trabajo,
debo substituir
tantos olvidos,
llenar de pan las tinieblas,
fundar otra vez la esperanza.
no me reservo nada
sino todo el espacio
y allí trabajar, trabajar,
manifestar la primavera.
(...)
y ya de mañana estoy vivo
mientras los otros se sumergen
en la pereza, en el amor,
yo estoy limpiando mi campana,
mi corazón, mis herramientas.
jueves, 11 de septiembre de 2025
Un mal día
Hoy no me apetecía demasiado escribir. Amenazaba tormenta y ha sido un mal día, en lo emocional. Triste, pero no triste desestabilizante, porque entonces sí que necesitaría soltarlo, sino simplemente triste. ¿"Triste estable" podríamos decir? Esa concienciación simultánea de que puedes con ello, pero también de que la sensación va para largo.
Sigo sintiendo la pena, y donde todavía no me ubico es entre la responsabilidad y la mala suerte. Intento alejarme de la victimización, por mucho que me pese lo absurdo. Qué necesidad había, en general. Quizás es el pensamiento del verano. Por otro lado, algún patrón he de estar repitiendo, si me he roto de la misma manera dos veces en el mismo año. No lo sé.
Pero al final del día, la tormenta no ha llegado. El azul ha presentado batalla, y lo importante sigue ahí. Todo esto pasará, estoy mejor que hace dos semanas y estaré mejor mañana. Los días como hoy también se merecen estar escritos, y me vale la pena tenerlos para el recuerdo.
Creo que va llegando el momento de bajar el ritmo. Del "soltar" tranquilo, el vacío; no el soltar de supervivencia para evitar quemarse las manos, sino el del cerrar el libro y colocarlo en la estantería, para poder abrir uno nuevo.
En fin. Esta es tu vida, chico. Vamos a por el otoño.
miércoles, 10 de septiembre de 2025
Sobre el querer y estar
Hay personas que quieren estar, y están, y a esas hay que cuidarlas.
Hay personas que están, pero no te dicen que quieran estar. Es mejor verlas como pajarillos, sin apoyarse demasiado, por si deciden volar. No construirles una casa por si acaso, a pesar de las protestas.
Hay personas que dicen querer estar, pero no están, a estas hay que dejarlas marchar. Con cariño y comprensión, pero no podemos mantener vínculos unilaterales.
Hay quien dice no querer estar, pero está, o está a ratos. A estas hay que ayudarlas a irse. No estamos para irresponsabilidades.
Lecciones del año: los vínculos son cosas de dos, se tiene que estar y querer estar, y eso se sostiene con hechos; las palabras y promesas en esto dan un poco igual.